Cinco claves para fracasar con tus des-propósitos de Año Nuevo

Acercándonos ya al final de año, es normal que por estas fechas, quien más y quien menos, empiece a pensar en algún propósito u objetivo importante que lograr. Y si no lo piensa, se topará con alguna noticia, como este post, que le recordará que el Año Nuevo es un buen momento para iniciar algún cambio o mejora en la propia vida, y tal vez en las vidas de los otros. Bueno, este año me propongo contarlo al revés, como lo hizo la policía de Seattle a los padres y madres de familia con su famoso decálogo “Cómo hacer de su hijo un delincuente”, para tratar de frenar la ola de violencia y marginalidad que poco a poco se apoderaba de la juventud de entonces, y realmente funcionó muy bien, como muestra Malcolm Gladwell en “The Tipping Point”, tras el fracaso previo de contarlo en plan decálogo normativo acerca de cómo ser un buen ciudadano. Siempre cito este ejemplo como innovación utilizando la ruta del ingenio (de mi modelo de creatividad llamado las Rutas del Ingenio) del pensamiento inverso (pensar al revés).

Bien, pues aquí comparto estas Cinco Claves para Fracasar con tus Des-Propósitos de Año Nuevo, por si pueden hacernos pensar (a mí el primero) a más de una persona. Lo del Año Nuevo es puramente circunstancial, estas claves pueden ser utilizadas para cualquier reunión o evento en el que toque reflexionar sobre nuestros propósitos en cualquier momento del año:

1. No te conformes con un solo propósito, ponte muchos, total, ya puestos ¿Vamos a por todas, no? Vivimos en la era de la abundancia y estamos acostumbrados a tener de todo y enseguida, y más que el vecino: esto también vale para los propósitos, porque como se suele afirmar ¡soñar es gratis! Así, cuando vayas abandonando tus propósitos uno a uno por inalcanzables e inabarcables, siempre pensarás que al menos alguno de ellos sí que lo lograrás, aunque hayas desperdiciado tiempo y dinero en tratar de lograr los demás. Y cuando te quieras dar cuenta, ya estás otra vez a final de año pensado en nuevos propósitos: ¡qué poético es volver a empezar!

2. Consulta con fuentes fiables y solventes para seleccionar tus propósitos, tales como el tarot, el horóscopo, las cartas astrales, y no te olvides de los famosos y famosas, sí, nadie como ellos sabe lo que necesitas en realidad, y son gente que todos debemos imitar, al menos eso nos dicen las marcas que los patrocinan. También tienes un amplio elenco de YouTubers e influencers con dilatadas carreras y experiencias profesionales en el campo del coaching y las pseudoterapias con abundantes consejos e ideas que darte: los que más suscriptores tienen son los mejores, porque como decíamos en el punto 1, lo importante es la cantidad. No se te ocurra consultar contigo mismo/a y tu sentido de la vida, aquello que realmente te apasiona, tus valores y principios, porque eso es filosofía barata dicen algunos, eso está más cerca de un auténtico propósito. No leas el libro “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, ¿Qué se puede esperar de la vida? de Javier Urra, ni títulos similares que pueden hacerte perder la magia y la emoción del propósito.

3. Los propósitos son personales e intransferibles, sólo para ti y nadie más, cada cual que se busque y se ponga los suyos. No pienses en los demás, ni en los que tienes más cerca, ni en la sociedad, ni en los que lo pasan peor, los propósitos son individuales, no grupales ni compartidos. No confundamos el propósito personal con el compromiso social y los valores humanos, porque no es lo mismo. Y por supuesto, no se te ocurra pensar en ser tú el hacedor o valedor del propósito de otros, porque eso supondría que tu propósito es “Ser Voluntario/a” para empezar a cambiar el mundo, y eso ya son palabras mayores. A ver, ¿Has visto alguna reunión de vecinos en la que en el orden del día se ponen de acuerdo para definir un "Propósito compartido" de esta nuestra comunidad? ¿A que no? En esas reuniones cada cual va a lo suyo: su terraza, su puerta, su trastero, su aire acondicionado. Como dice un amigo mío sacerdote redentorista, el P. Olegario: "El mundo va muy mal porque cada uno va a lo suyo, menos yo, que voy a lo mío".

4. Desconfía de los propósitos concretos y pequeños, realizables y evaluables paso a paso, eso es de gente blanda y poco capaz, de gente poco soñadora y poco atrevida. Hay que soñar a lo grande, visualizarse triunfante, “porque yo lo valgo”, y cosas parecidas. Nada de mantras de medias tintas tipo “un poquito hoy, otro poquito mañana…”, no, mejor mantras de gente grande tipo “yo soy el/la mejor”, “voy a demostrar a todo el mundo…” (aunque a la mayoría del mundo le traiga sin cuidado lo que quieres demostrar…). Lo importante es visualizarse habiendo alcanzado la meta, como nos dicen los grandes deportistas, crear ese recuerdo del futuro para que tire de nosotros hacia delante, y eso por sí solo, soñando esa grandeza, es suficiente para que el día a día nos lleve a esa meta: es una cuestión de intuición, energía positiva y, sobre todo, de dejar fluir en nosotros al yo que se eleva por encima del demiurgo, y otras formulaciones tan inspiradoras como incomprensibles. Eso de planificar, esfuerzo, compromiso, perseverancia, suena a valores caducos que hoy ya no se llevan.

5. En todo comienzo de año, lo mejor es “borrón y cuenta nueva”, porque todo lo anterior ya suena caduco y viejo, pasado de moda: lo mismo ocurre con los propósitos. Es posible que algunos propósitos del año pasado sigan en marcha e incluso estén bastante avanzados, pero eso ya no importa: hay que hacer algo nuevo, ser un hombre/mujer nuevo, nuevas experiencias, probar cosas nuevas, desprenderse de lo antiguo: ¿Una nueva relación tal vez? Noche Vieja, con su magia y sus destellos, es el momento ideal para conocer al hombre/mujer de tu vida. En definitiva, el propósito es cuestión de “todo o nada”, porque es muy incómodo vivir con proyectos a medias, verdades a medias, cosas acabadas a medias, certezas a medias (dudas existenciales, la esencia de la espiritualidad), y no digamos “propósitos a medias”. Entonces si el año pasado empezaste a tocar la guitarra, y a final de año ves que todavía no tocas como Eric Clapton, el año próximo lo que toca es aprender a cantar como Famous, el nuevo ganador de OT España 2018, porque además, si él lo ha logrado en 3 meses en la academia de OT (no investigues su recorrido anterior ni las razones biológicas de esa pedazo de voz y ese flow que tiene, porque entonces generarás creencias limitantes hacia tu persona) yo también puedo ¡porque yo lo valgo!

César García-Rincón de Castro (2018)