Las matriuskas del YO social: un modelo para mejorarnos en los contextos interpersonales

Ahora que estamos casi todos confinados en nuestras casas, y los que no lo están, tampoco gozan de la movilidad y la libertad de interacción social que teníamos hasta antes del COVID-19, puede ser un buen momento para reflexionar sobre nuestras interacciones sociales y mejorar las mismas cuando llegue el momento de salir a la escena social pública, a los intercambios diversos con muchas personas en todo tipo de situaciones. Para ello he creado un interesante modelo-metáfora que puede ayudarnos a mejorar nuestro logro interpersonal en unos casos, y en otros a identificar las causas que hacen que nos atasquemos en algunas interacciones, para ponerle remedio.

La metáfora de las capas del YO, representada en las matriuskas rusas, creo que es muy intuitiva, fácil de comprender y aplicar como método de autoayuda, o bien ayuda terapéutica para profesionales del coaching o la terapia. Se puede aplicar a todo tipo de situaciones de intercambio social: ventas, relaciones de pareja, familia, educación, ocio, es decir toda situación que, como decía el interaccionismo simbólico, suponga un intercambio de objetivos y necesidades personales e interpersonales.

Abraham Maslow, en su libro Motivación y Personalidad, insiste bastante en los beneficios del intercambio social como contexto satisfactor de nuestras necesidades de todo tipo: “estas necesidades básicas se pueden satisfacer en gran parte sólo por otros seres humanos y que, por tanto, la terapia debe tener lugar principalmente sobre una base interpersonal” (Maslow, 1954). Se refiere aquí Maslow a las terapias simples y breves, aquellas propias de los procesos educativos, de acompañamiento y coaching. Por tanto, planteo este modelo como una herramienta de mejora personal, tanto desde la autoayuda como desde la ayuda mediada por un psicólogo/a, educador/a, técnico o terapeuta.

Nuestras relaciones interpersonales, nuestro yo social en acción, puede ser entonces muy bien comprendido desde la metáfora de una matriuska con 5 capas. Vamos a verlo resumidamente en el cuadro siguiente desde la capa más externa a la más interior de nuestro yo, y luego explico con más detalle:

Capa
Representación
Significado
4
COMPORTAMIENTOS
Comportamiento externo y visible, tanto verbal como no verbal, y siempre en un contexto de interacción.
3
CAPACIDADES
Son nuestras habilidades y destrezas, tanto verbales como no verbales, que utilizamos como instrumentos de interacción para lograr nuestros objetivos de intercambio en las situaciones de interacción social.
2
ROLES
El rol está asociado al personaje que deseamos ser e interpretar (papel) en la situación de interacción. Estos roles pueden ser formales (por ej. cliente) e informales (por ej. qué tipo de cliente quiero yo ser / representar).
1
PENSAMIENTOS
Representan el equipaje cognitivo con el que vamos a la situación social y estamos en ella. No se trata tanto de conocimientos y teorías, cuanto de creencias y expectativas.
0
MOTIVACIONES
Son el origen de todo, y la parte más inconsciente: pocas veces reflexionamos sobre lo que nos mueve / necesitamos de verdad cuando nos dirigimos a una interacción social y participamos en ella.

Veamos con un poco más de detalle estas 5 capas del Yo social, dado que una buena comprensión de las mismas, con sus diferentes constructos y matices, nos ayudará mejor en la aplicación exitosa de esta herramienta.


Capa 4: COMPORTAMIENTOS. El comportamiento no se da en el vacío, siempre se da en un contexto que lo determina y donde puede evaluarse como eficaz / no eficaz, ajustado / no ajustado, etc., “en ese contexto”. Una persona muy eficaz en un lugar o contexto, puede no serlo en otro diferente, aún contando con las mismas capacidades sociales. La competencia y eficacia del desempeño comportamental vendrá determinada por las capas no visibles, como causas internas al sujeto, pero también por las circunstancias externas (la complejidad de la situación, los otros presentes en la misma y sus capacidades / identidades, los imprevistos, etc.). En esta capa, ofrece mucha más información la conducta no verbal que la conducta verbal: cómo andamos, con quién hablamos y con quién no hablamos, en qué lugar nos situamos, si tomamos la iniciativa o dejamos que la tomen otros, si llegamos puntuales o tarde, si nos vamos antes o nos quedamos hasta el final, etc.

Capa 3: CAPACIDADES. Cuanto más perfeccionadas y variadas sean, más posibilidad hay de logro de objetivos personales y compartidos. Nos ayudan en el control expresivo social, tanto de lo que deseamos mostrar a los demás, como de lo que deseamos ocultar. Las capacidades suelen estar alineadas con los roles (guiones sociales) que elegimos desempeñar en cada situación, y el grado de alineación ROL-CAPACIDAD es un indicador de éxito / logro. Las soft-skills o habilidades blandas, son importantes para configurar esta capa, que al ser inmediatamente la segunda, tras las conductas, transparenta bastante nuestra competencia social global ante los demás, y nos aporta esa seguridad personal y autoestima necesaria para el logro interpersonal. La formación y entrenamiento de estas capacidades y habilidades, nos ayudará siempre a dar forma socio-expresiva de modo eficaz a nuestros roles y, en definitiva, la expresión de nuestras necesidades, emociones, pensamientos y deseos ante los demás.

Capa 2: ROLES. Hay roles formales que prescriben nuestro comportamiento en cada situación, pero también hay de forma complementaria roles no formales que determinan (y transparentan) nuestra actitud y nuestros valores, así como nuestra identidad personal en la situación: esta distinción sociológica es esencial y clave para el éxito interpretativo en sociedad (tener claro mi papel y acomodarlo bien en la escena colectiva). Cada cual elige su “vestuario psicosocial” y físico en función de la identidad que desea representar y expresar ante los demás, eligiendo de los roles posibles en su atrezzo psicosocial. Hay personas con más “fondo de armario” psicosocial, que las hace más versátiles y flexibles, pero por otro lado tampoco conviene cambiar muy a menudo de rol, ya que nos pueden etiquetar de gente muy cambiante o “veleta”, con poca personalidad o criterio. Marcos psicosociales, como las variables dicotómicas o dicotomías del rol, que planteó en su día Talcott Parsons, pueden ayudarnos a comprender muchas situaciones y seleccionar mejor nuestro rol / actitud en las mismas. Otros más modernos, como los Seis Roles para Trabajar en Equipo, pueden ayudarnos a ser más eficaces en los equipos de trabajo. Modelos de interacción social basados en Estilos Sociales (patrones de interacción) como los Cuatro Animales de Compañía, también pueden ayudarnos a elegir / ajustar nuestro rol.

Capa 1: PENSAMIENTOS. Los pensamientos pertenecen a nuestro YO reflexivo, que elabora argumentos, predicciones, estrategias, acerca de las situaciones de interacción. Hay varios tipos de pensamientos: creencias, rutinas y patrones, positivos o negativos, etc., y ellos están en la base de nuestros sentimientos y nuestras actitudes previas a la situación social en la que vamos a participar. Los pensamientos adecuados, sostienen y generan emociones y actitudes adecuadas a la situación. La moderna ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso) recomienda tratar los pensamientos como algo “externo al sujeto”, desde una posición de observador disociado de los mismos, con el fin de saber manejarlos mejor y elegir en cada momento los que más nos ayudan. No se trata de sustituir los negativos por los positivos, sino más bien de aceptar los negativos, saber desprenderse de ellos (disociación cognitiva) y elegir cuáles nos acompañarán en cada interacción social, y cuáles dejaremos en casa.

Capa 0: MOTIVACIONES. Siempre que nos incorporamos a una situación de interacción social, participemos más o menos de ella, lo hacemos desde unos motivos, que a su vez están basados en unas necesidades (A. Maslow). Estas necesidades, que pueden ser de diversa índole (Jerarquía de Maslow) están detrás de nuestras motivaciones, y generalmente son inconscientes. Mi dinámica llamada "El Radar de las Emociones" puede ayudar a clarificar mucho esta capa esencial que está en el inicio del yo social. Se concretan en objetivos de interacción social, más o menos explícitos, más o menos formalizados. También hay una motivación de sentido (V. Frankl): interaccionamos con otros y con el mundo porque todo ello tiene un sentido para nosotros y nuestra vida. Pero es importante clarificar qué nos mueve y qué necesitamos, por ejemplo, antes de ir comprar (situación de interacción social por excelencia) para que dicha interacción sea un éxito siempre. Dada la relación estrecha entre motivaciones y emociones (ambas vienen de la misma raíz latina movere = nos mueven), aquí también habremos de tenerlas en cuenta, y en todas las capas, ya que la corriente emocional afecta y es afectada por los pensamientos, los roles que elegimos representar, así como matizando las capacidades comunicativas.

De modo que, a continuación, ofrezco unos consejos prácticos para lograr éxito psicosocial en nuestras interacciones cotidianas e importantes: subrayo importantes porque tampoco tiene sentido aplicar este modelo a todas las situaciones, sólo a aquellas realmente significativas o problemáticas para nosotros, con el fin de identificar la capa-problema e introducir los cambios oportunos. Dicho esto, puede ayudarnos a mejorar nuestras interacciones:
  1. Informarse previamente del contexto, sus características, datos, requerimientos y prescripciones normativas y de rol, etc.
  2. Valorar nuestras capacidades para desenvolvernos en dicho contexto, así como prever los posibles problemas y dificultades con que nos podemos encontrar.
  3. Elegir el rol más adecuado y su atrezzo (físico y psicosocial) a la situación, tanto formal (prescrito) como el no formal (actitud, estilo, identidad). Hacernos la pregunta: ¿Qué se espera de un buen/a (ROL: estudiante, candidato/a, participante, ponente, cliente, compañero/a…) en esta situación?
  4. Revisar nuestros pensamientos, tratando de identificar los que nos generan temores, los que pueden limitarnos (creencias limitantes), los que nos disuaden de no asistir, así como aquellos que nos ayudarán tanto antes como durante (mantras) la situación de interacción. Siguiendo los postulados del yo reflexivo de la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso): aceptarlos todos (buenos y malos), saber disociarse de los pensamientos (escribiéndolos en un papel, por ejemplo) y elegir los que nos acompañarán en cada situación.
  5. Tomar conciencia de nuestras motivaciones y necesidades, clarificarlas, para saber realmente qué nos mueve en esa situación, o qué nos debe mover. Clarificar también la motivación principal que debe ser la que alimente todo el sistema, todas las capas. Como afirma Maslow (1954), las motivaciones generalmente son inconscientes, pero las verbalizamos en forma de deseos. Preguntarnos entonces: ¿Qué deseo YO realmente, que quiero, qué me mueve-apasiona? Esa clarificación es el inicio de todo, y puede funcionar como una corriente o hilo conductor que vaya atravesando y tejiendo todas las capas, para aportarnos la necesaria seguridad y convencimiento en la actuación final.
  6. Y algo muy importante: los contextos de interacción social, lo son también de interacción prosocial, es decir, que no se trata sólo de satisfacer nuestras necesidades, sino también de ayudar a otros a satisfacer sus necesidades, mediante nuestros roles adecuados, capacidades y comportamientos. No olvidemos que, la motivación más alta en la jerarquía de Maslow (realización personal) incluye los valores sociales de mejorar el mundo y nuestro entorno, dotar a nuestra vida de un sentido dejando una huella positiva en los demás, y poner nuestras capacidades al servicio de los otros.
El cuaderno didáctico de esta dinámica "Las Matriuskas del Yo Social" está disponible también en Amazon, con todo el material recortable (test incluido) para trabajarlo en aula con los participantes: https://www.amazon.es/dp/B087RGBTMQ

César García-Rincón de Castro (2020)
Blog inscrito en CEDRO (www.cedro.org)

CoronaVIRTUS: la Corona de las Virtudes. Un juego-dinámica para el desarrollo moral en la infancia.

Esta propuesta didáctica consiste en facilitar a los niños y niñas el logro personal de una Corona de 5 Virtudes, desde la simbología de lo que significa una coronación, así como el juego de palabras con el CoronaVirus (virus con forma de corona). La coronación canónica es uno de los ritos litúrgicos católicos, instituido en el siglo XVII e incorporado en el siglo XIX a la liturgia romana, usado para resaltar la devoción por una advocación mariana y consiste en la imposición de una corona o coronas al icono o imagen escogida. El origen de este rito se sitúa en el siglo XVI, cuando los hermanos capuchinos, como culminación de sus misiones evangelizadoras, recogían joyas como símbolo de conversión y desprendimiento que fundían para confeccionar con ellas una corona para la Virgen.

La Corona de las Virtudes, o CoronaVirtus, que proponemos, utilizará el mismo principio: esfuerzo, renuncia, autocontrol, desprendimiento, por estas joyas llamadas virtudes, que cristalizan en comportamientos éticos y, por tanto, valiosos. Cuando se logran todas las virtudes de la CoronaVirtus, entonces el niño/a queda coronado en una Fiesta Grande de tipo familiar o social, en la que además puede recibir algún tipo de obsequio o reconocimiento junto con la corona.

El juego de palabras con el CoronaVirus (COVID-19), por cuestión de actualidad, creo que le puede dar un valor añadido a la dinámica-ejercicio en un doble sentido: 1) Facilitando la atención hacia la misma por la similitud del nombre, y 2) Haciendo una lectura positiva y constructiva del problema (pandemia) con una dinámica que además sirve para solucionarlo desde las virtudes públicas ligadas al confinamiento, cuya etimología viene de “confinis” (vecino, que comparte un límite común) y significa ser capaces de compartir y respetar esos límites que nos auto-imponemos para solucionar un problema que nos toca a todos.

Conviene que tengamos claro qué es una virtud, para no confundirla con un valor, aunque tienen algunas cosas en común. La virtud, etimológicamente, viene del latín “virtus”, y virtus es la traducción latina de la palabra griega “areté”, que significa excelencia, una cualidad del carácter que hace excelente a una persona. Cuando se tiene más de una virtud, entonces hablamos de “aretai” como conjunto de cualidades que hacen especialmente excelente a una persona, que supera la tendencia a la mediocridad. De modo que las virtudes son cualidades que hacen excelentes a las personas. Dichas cualidades se concretan en “hábitos de perfección” de la persona, y por tanto la repetición y entrenamiento de esos hábitos es la vía para ir siendo mejores personas cada día. El objetivo de la CoronaVirtus es precisamente ese: un juego para entrenar (acompañar, mostrar, enseñar, valorar, modelar) esos hábitos de perfección asociados a cada virtud importante.

¿Cómo hacer la CoronaVirtus? Podemos reciclar una corona de cartón de las que dan a los niños en las fiestas de cumpleaños de las hamburgueserías o restaurantes, y la usaremos por el interior, que generalmente no está serigrafiado. Como estas coronas suelen tener 5 puntas, en cada una de las puntas de la corona escribiremos una virtud importante, y dividiremos la corona en 5 secciones o partes iguales (con líneas discontinuas con un rotulador, por ejemplo) de forma que cada semana, el niño/a deberá ser un embajador y ejemplo de esa virtud en su entorno familiar, escolar y social en general. Sus educadores (padres/madres, profesores, monitores…) serán los que, a partir de indicadores y comportamientos concretos de cada virtud valorarán si se ha logrado o no. En caso de no lograrse, se prolongará el entrenamiento de la virtud una semana más. Cuando se logre, entonces permitimos al niño/a pintar y colorear esa parte / sección de la corona, y pasa a entrenar la siguiente virtud, y así sucesivamente hasta las 5 semanas.

También podría hacerse un plan más breve, tal vez inicial o básico con niños/as más pequeños (5-6 años), en el que planteemos la consecución de la CoronaVirtus de Lunes a Viernes, trabajando cada día de la semana una virtud. En este caso propongo la siguiente rutina pedagógica para padres / educadores:
  1. INVESTIGACIÓN: investigar/buscar en sus cuentos un personaje que represente o exprese (ilustración) a la virtud de ese día, y uno que no la represente, que sea todo lo contrario. Personaje CON y personaje SIN. Mostrarlo y explicarlo a los padres.
  2. REFLEXIÓN: escribir en su cuaderno y luego explicar a sus padres / educadores tres ejemplos de consecuencias tres tareas cotidianas hechas CON y hechas SIN la virtud. Siguiendo esta lógica: "Cuando hago (tarea) CON (virtud) entonces ocurre que... Pero si hago (tarea) SIN (virtud) entonces ocurre que...". Enseñarlo a los padres/educadores y comentarlo con ellos.
  3. EXPRESIÓN: representar a sus padres/educadores la virtud contando una "breve historia" a partir de un guiñol con sus juguetes, o una "escena representada por los mismos" (colocados inmóviles en un espacio, como un cuadro).
De todos modos, desde www.cocinandoaprendizajes.org ofrecemos un diseño de CoronaVirtus gratuito para recortar y montar. La puedes obtener AQUÍ. Esta es la imagen del PDF de dos páginas que está en el enlace:



Es importante destacar que las virtudes son acumulativas, es decir, que en la semana 2, el niño/a, además de seguir siendo ejemplar en la virtud lograda la semana anterior, deberá serlo en la virtud a entrenar esa semana, y así sucesivamente. Veamos cuáles serán estas virtudes y en qué tipos de hábitos / comportamientos se concretarán. El cuadro de abajo contiene 8 virtudes (las 4 cardinales de Aristóteles, dos de las tres cristianas formuladas por Santo Tomás, y alguna más que nos aportó San Agustín) con el fin de que cada educador/a seleccione aquellas 5 que más le convenga trabajar con cada niño/a, y además también en el orden que considere más necesario para el niño/a (por ejemplo, si es un niño/a con poca templanza y autocontrol, parece lógico empezar por esta virtud y asegurarla, antes de trabajar las demás).

Pongo a la derecha del cuadro tres ejemplos de hábitos de perfeccionamiento en cada virtud, pero no es una lista cerrada, cada educador/a puede añadir y seleccionar (o adaptar la redacción) los que considere oportunos y convenientes en su contexto. En cualquier caso, es muy importante comunicar a los niños/as lo que esperamos de ellos, es decir, decirles claramente los comportamientos / hábitos que vamos a valorar en cada virtud cada semana: si no se los explicamos, no esperemos que ellos lo adivinen; en educación no hay que dar por hecho que el niño/a “debería saberlo”, es un error y una limitación.

Virtudes
Definición
Ejemplos  hábitos  de perfeccionamiento
JUSTICIA
Capacidad para valorar y obrar según una ética de los intercambios: dar y recibir, derechos y deberes (conmutativa), ayudar más al que más lo necesita (social), saber repartir de forma justa (distributiva) y cuidar la Tierra (universal).
· Dar las gracias cuando le sirven, servir él también.
· Ayudar especialmente al más pequeño, sobrecargado/a, débil, enfermo/a, etc.
· Compartir cosas, espacios y tiempo con todos.
FORTALEZA
Capacidad de enfrentarse a la adversidad, a los problemas, a las situaciones difíciles, de ser resilientes, adaptativos y flexibles en lugar de inflexibles e intolerables con los cambios.
· Adaptarse a los cambios de organización, horarios, etc.
· Apoyarse en los demás ante situaciones difíciles, pedir ayuda.
· Cultivar el buen humor y la creatividad.
TEMPLANZA
Capacidad de autocontrol y autodominio emocional, sabiendo frenarse y pararse a tiempo, manejando el estrés y los conflictos con diálogo y paciencia, usando herramientas útiles para ello.
· Utilizar estrategias de control emocional: contar hasta diez, respirar, relajarse…
· Escuchar más antes de hablar cuando discutimos o tenemos un conflicto.
· Expresar la ira y el enfado con actividades artísticas: música, pintar, bailar…
PRUDENCIA
Capacidad de anticipar consecuencias, de pensar antes de actuar, de prevenir y no ser temerarios, de tomar decisiones valorando diversas opciones y consultando.
· Conocer y utilizar las normas de seguridad y prevención de riesgos y cuidar de la salud.
· Conocer y utilizar especialmente la conducta para evitar contagiarse y contagiar el COVID-19.
· Llevar una vida saludable: actividad física, comida saludable y variada, etc.
HUMILDAD
Capacidad de reconocer nuestras habilidades y dones, poniéndolos al servicio de otros sin soberbia ni superioridad, sin vanagloriarnos de ello, reconociendo y valorando también en los otros sus cualidades y logros, así como nuestras limitaciones y puntos de mejora.
· Aceptar las propias limitaciones con realismo y espíritu de mejora.
· Valorar las cualidades y logros de los demás, aunque sean mejores que las nuestras.
· Evitar jactarse y vanagloriarse con sentimiento de superioridad ante los demás aunque realmente se sea muy bueno en algo.
PERSEVERANCIA
Es la capacidad de permanecer fieles a nuestros compromisos, a nuestro papel o rol en la relación con los demás, así como el cultivo progresivo de nuestros dones y cualidades, sabiendo afrontar las invitaciones y tentaciones egoístas y cómodas que llevan al abandono de las tareas.
· Cumplir los horarios y tareas escolares en casa.
· Mantener las rutinas de actividades y tareas de desarrollo personal (artísticas, deportivas…).
· Identificar las tentaciones e invitaciones al abandono de nuestras tareas de desarrollo y crecimiento.
ESPERANZA
Capacidad de esperar el bien, el mejor resultado posible, de forma activa, trabajando y colaborando por que así suceda, confiando en que los demás harán todo lo que puedan por lograr el mayor bien para todos, y otorgándoles nuestra confianza.
· Confiar en los demás ante situaciones de incertidumbre: padres, médicos, profesores, compañeros/as.
· Depositar confianza y esperanza en otros, diciendo “confío en ti”.
· Apoyar y animar a las personas que trabajan por aquello que esperamos se resuelva (P.Ej. el aplauso a los sanitarios).
CARIDAD
Capacidad de amar a los demás, de ayudarles sin esperar nada a cambio, sin exigir ni pedir alguna contraprestación por ello, de perdonar a los demás sin llevar cuenta de ello y sin condenar.
· Llamar a los familiares o amigos que más lo necesiten.
· Ayudar en el hogar o colegio sin esperar premio o reconocimiento.
· Ayudar con iniciativa, antes de que nos lo pidan, estando pendientes de lo que se necesite.

César García-Rincón de Castro (2020) - Blog inscrito en CEDRO (www.cedro.org)