Diez claves de la dirección escénica para educadores


Se suele citar con frecuencia la expresión “pensar fuera de la caja” cuando hablamos de creatividad. Y es verdad, al menos yo lo he comprobado en múltiples ocasiones. En este caso, pensar fuera de la caja fue “pensar fuera de la estantería” de los libros etiquetados como psicología, pedagogía, filosofía o sociología, los que más suelo hojear en las librerías, supongo que por eso que llaman popularmente “deformación profesional”.

Bueno, pues ocurrió que saliendo de la caja habitual de búsquedas en libros físicos en una librería, no en internet, donde buscar cada vez es más difícil sin ser manipulado, distraído o apabullado por multitud de fakes, anuncios y posverdades, me puse a mirar en el estante de artes varias, como música, pintura, teatro, y de repente vi un libro llamado “Notas de dirección: 130 lecciones desde la silla del director”, de Frank Hauser y Russel Reich. Editado en Alba – Artes Escénicas. Me puse a ojearlo y enseguida conecté con mi metáfora de la claqueta competencial: el educador como director de situaciones de aprendizaje y el alumno/a como actor y protagonista de las mismas. La sensación era maravillosa: todo iba cuadrando a la perfección leyendo esas notas e imaginando a un educador/a entrenando competencias a sus alumnos, a través de un reparto de roles (indicadores o desempeños competenciales) cuidadosamente seleccionados en un buen argumento pedagógico. Cuando lees algo imaginándolo en otro contexto disfrutas y trabajas mentalmente el doble, porque tienes a tus dos hemisferios cerebrales, el lógico y el metafórico, trabajando juntos. Y es aquí, saliendo de la caja, del contexto en el que siempre vemos las cosas, como descubro un libro que me aporta cosas y puntos de vista diferentes e interesantes.

Bien, pues de este libro, que tiene 130 notas de dirección, he querido destacar las que, a mi parecer, son más interesantes para hacer un decálogo que aporte valor y nuevos matices a la función docente y educativa en general, siempre pensando en el educador como entrenador de competencias, no tanto dictador/a (de dictado) de lecciones magistrales, y en el alumnado como protagonista de los procesos y escenas de aprendizaje. Pongo entre paréntesis al final de cada epígrafe o clave el número de nota real del libro.

1. Ten presente que el final está en el principio (13). Dicen Frank Hauser y su discípulo Russell Reich (2017) que es esencial que el director sepa identificar la estructura unificadora de la obra a la que contribuyen todos y cada uno de sus elementos subordinados. Todos los componentes y elementos deben contribuir a la resolución o explosivo final. Como docentes, ¿hacemos lo mismo con cada una de las unidades didácticas que trabajamos en aula? ¿Tenemos clara la resolución o explosivo final del aprendizaje, el objetivo a cumplir en cada estudiante? Tener clara la estructura de una secuencia didáctica, una escena competencial de aprendizaje, es esencial para saber dónde queremos llegar, y cómo queremos llegar allí, a la comprensión profunda del tema en cuestión. Yo suelo recomendar, en las programaciones de aula, empezar por el final, imaginar a tus estudiantes en su mejor versión haciendo muy bien eso que quieres que aprendan, visualizando el éxito, como se dice ahora. Este ejercicio ayuda a delimitar bien dónde queremos llegar, y una vez que lo sabemos, preparar un buen camino o argumento pedagógico que sea capaz de acoger la diversidad de estilos de aprendizaje de todos los estudiantes, y garantizar que todos llegan a ese lugar del aprendizaje.

2. No eres el centro (27). En este libro reconocen que la dirección incluye un componente de gratificación del ego, pero éste no debe buscarse. Más bien, recomiendan ponerse al servicio de la obra sirviendo a los demás, en particular al autor, a los actores y al público. Recomiendan hacerse esta pregunta: ¿Qué puedo aportar yo a esta obra? Ciertamente, en toda escena educativa, los protagonistas han de ser los alumnos y alumnas, porque cuando sólo son público de alguien que desea lucirse, aunque tenga talento de sobra para hacerlo, entonces no estamos educando, estamos sólo entreteniendo o informando, y posiblemente defraudados porque en realidad no les interesa lo que les contamos ni nuestra actuación ex cátedra. Respetar el autor de la obra, me hace pensar en respetar los derechos de propiedad intelectual, así como reconocer a los autores cuyas citas utilizamos: nombrarlos, citarlos, hablar un poco de ellos. Por cierto, que los alumnos/as, también generan obras e ideas que deben ser reconocidas y respetadas.

3. Haz preguntas elementales (36). Educar también es el arte de hacer preguntas, preguntas sencillas pero importantes (no rebuscadas o difíciles) que hagan pensar a los y las estudiantes, que provoquen resonancias, reflexiones y que les hagan movilizarse mental y físicamente. Pero muchos docentes, en lugar de hacer preguntas, sólo se limitan a dar respuestas a los alumnos/as: al fin y al cabo, si ellos no saben y el que sabe soy yo, en todo caso que me preguntan ellos a mí, pero no mucho, no vaya a ser que perdamos tiempo… Preguntas interesantes y elementales son preguntas que nos inviten a debatir, a investigar, y no tanto las preguntas de conocimientos de los exámenes. Los autores de este libro plantean, por ejemplo, preguntas interesantes para que los actores conozcan bien el mapa de la obra: ¿Dónde están? ¿Quién está vinculado con quién? ¿Qué opina cada personaje de los demás? ¿En qué época del año transcurre la obra? Son preguntas para situarse y contextualizar la obra. ¿Acaso no hay que hacer lo mismo con un mapa, territorio o ámbito del conocimiento? ¿Cómo se puede aprender bien si lo trabajamos asépticamente sin contextualizarlo o relacionarlo con otros ámbitos del conocimiento?

4. No entierres la cabeza en el texto (47). Recuerdo a una profesora de la universidad que se quedaba siempre detrás de la mesa, ponía el maletín encima, y prácticamente se escondía de nuestra vista, mientras nos dictaba el guión del mapa del conocimiento que le correspondía tratar. Ahora que lo pienso bien, he tenido a muchos/as de los que sin libro delante no sabrían qué decirte, contarte o proponerte. Observa todo lo que puedas, nos dicen Hauser y Reich. Cuando estés pasando un acto, o incluso una función entera, no te quedes sentado tomando notas todo el tiempo. Un buen sistema es ver la primera mitad sin tomar ninguna nota. Claro, pero esto se refiere a observar a tus alumnos cuando están actuando, cuando están entrenando y aprendiendo: si sólo son los espectadores ¿qué vas a observar? ¿Si atienden o no atienden? ¿Si se mueven o no se mueven? ¿Si copian o no copian? ¿Si hablan o no hablan con el de al lado? ¿De verdad piensas que su único rol es atender sin moverse en un tipo de aula diseñada como las oficinas de hace un siglo?

5. Háblale al personaje, no al actor (62). Este aspecto me parece esencial, pero nos suele costar ponerlo en práctica. Con frecuencia caemos en etiquetar y juzgar la personalidad de los estudiantes, los actores, sin entrenar lo que nos interesa: el rol, el personaje que prescribe cada indicador competencial. Hablar al personaje es dejar a salvo al intérprete y sus intenciones o motivos para comportarse, por ejemplo, de manera inadecuada o incompetente. Especialmente delicado es este punto cuando se trata de abordar conflictos o comportamientos disruptivos en el aula: ¡qué fácil es etiquetar y juzgar! Pues bien, la etiqueta y el juicio a la personalidad errática de un estudiante (según el educador/a) lo condena en el acto y produce tal miopía en la percepción del docente (y de sus compañeros/as, porque nos contamos las cosas en las reuniones) que se olvida de focalizarse en lo importante para entrenar las competencias educativas: el personaje, el rol activo en la situación de aprendizaje.

6. No esperes demasiado, demasiado pronto (64). Muchos actores (y estudiantes) magníficos no son capaces de incorporar enseguida las acciones o indicaciones más sencillas: dales tiempo, no les critiques, recuérdales lo que han hecho bien otras ocasiones, introduce los cambios y progresiones de aprendizaje paso a paso, no de golpe. Vivimos demasiado rápido, ya lo sé, y esa rapidez vertiginosa, esos plazos de la “escuela fábrica” que necesita “resultados” y esa agenda pedagógica de masas que nos marca la evaluación externa no ayudan al proceso y tiempo que requiere cada estudiante. La buena noticia es que no hay una única manera de aprender y entrenar las competencias: hay hasta 9 inteligencias, y esta es la clave para ajustar el aprendizaje en cada estudiante de la mejor manera que lo sabe incorporar. El problema es hablar siempre a la misma inteligencia, pretender que todos/as interpreten al mismo personaje en una obra coral. Pero el problema mayor es cuando un docente “no espera nada” de sus estudiantes: ha perdido la esperanza, el sentido de lo que hace en definitiva, la fe en las personas. Saber esperar haciendo, sembrando cada día en ellos el conocimiento aplicado desde las inteligencias múltiples, es la clave. Y luego la crítica (informes de evaluación externa, rankings de los mejores centros educativos…) que diga lo que quiera.

7. Nunca, NUNCA, les hables mal (65). Ni gritando, ni siendo sarcástico, ni, peor aún, imitándoles. Harás que los demás se rían y te crearás un enemigo, nos dicen los autores de “Notas de dirección”. Es más inteligente mostrarles cómo deseas que interpreten el rol, modelar con tu comportamiento el suyo, pero siempre dándoles margen para que pongan su sello personal en el mismo, que imitar de nuevo lo que han hecho mal: es, sencillamente, multiplicar por dos un error, focalizar la atención en la debilidad, y casi institucionalizar una actuación incompetente mediante el chiste, el sarcasmo la ridiculización pública. Hablarles bien es bendecir a tus estudiantes, y hablar mal, es maldecirlos. En otra nota, la nº 61, dicen Hauser y Reich “Elogia a los actores sinceramente, desde el principio y a menudo”. Para elogiar se necesitan al menos tres cosas: saber hacerlo (haberlo hecho y entrenado antes), querer hacerlo (empatía y prosocialidad) y poder hacerlo (asertividad). El lenguaje positivo nos construye, es cemento que une, el lenguaje negativo nos destruye, es pólvora que desintegra. Todo es lenguaje, sí, cemento y pólvora son dos sustancias parecidas a simple vista, de color gris, pero de consecuencias bien distintas. Más lenguaje cemento y menos lenguaje pólvora.

8. Todos los objetos dicen algo (96). Leyendo esta cita, me ha hecho pensar en esas bolas del mundo que hay en muchas aulas del mundo, que están ahí desde el primer día de clase, un año tras otro, y que la única vez que la usaste, al menos en mi caso, fue para jugar al baloncesto. Lo confieso: creo que corría el año 1974, ese día el profe no vino a clase (entonces teníamos un solo profesor para todas las asignaturas en 4º de la antigua EGB (Educación General Básica), y como no había recursos suficientes para sustituirle todas las horas, tuvimos ese día hasta tres recreos de una hora. En uno de ellos, aburridos y ociosos, y sin pelota que encestar, alguien tuvo una brillante idea, porque recordaba haber visto una bola del mundo en el aula a la que nadie prestaba atención ni usaba: de modo que subí al aula (porque sí, la idea fue mía), cogí la bola del mundo, con poco esfuerzo y habilidad la pude sacar del soporte, y nos echamos unas canastas muy internacionales. Al finalizar el partido, con la bola un poco desgastada, la volví a poner en su soporte: no quedó igual de estable ni bonita, pero daba igual, al fin y al cabo nadie la iba a utilizar y así fue. Paradojas de la vida, años más tarde me dediqué, y me dedico a cuidar este mundo al que nadie prestaba atención entonces, y por eso jugábamos con él a nuestro antojo. En el universo escénico convenientemente creado, nada está de más, y nada falta. Citan los autores a Chéjov: “Nunca cuelgues un rifle encima de la chimenea en el primer acto, a no se que vaya a disparar a alguien en el tercero”. Es decir, no crees anticipación visual si no la vas a explotar: si entras con una guitarra en el aula ¿qué crees que esperan los alumnos/as?

9. El desequilibrio aumenta el interés (99). Nos dicen Frank Hauser y Russel Reich que la simetría bilateral puede ser aburrida, las líneas intactas pueden ser aburridas. Esto se puede aplicar al decorado, los muebles y las posiciones de los actores. La sobriedad, el equilibrio y la formalidad tienen valor dramático en ocasiones concretas, pero no en general. Al montar la función apuesta por la diagonal, la interrupción visual, lo inesperado. Cuando nuestros alumnos nos dicen que se aburren en nuestras clases (te lo dicen de modo no verbal, y lo sabes), deberíamos preguntarnos: ¿Cómo se está en este aula? ¿Qué transmite? ¿Qué podría cambiar de su colocación y decoración para generar más interés y acción? ¿Puedo programar interrupciones inteligentes dentro de un marco educativo en el que la interrupción se etiqueta como un fastidio o una falta de respeto? ¿Y si las interrupciones y las disrupciones fueran una oportunidad que aprovechar en lugar de un problema que controlar? Desequilibrio es sinónimo también de pensamiento disruptivo, creatividad, cambio frecuente de posición o actividad, movimiento físico, diversidad… ¿No es eso lo que se lleva ahora? (o se debería llevar).

10. Respeta el poder de la música (111). La música tiene la habilidad de vencer todas nuestras defensas emocionales, por eso, en manos de un director, la música es una herramienta poderosa para arrastrar al público a una experiencia emocional. Y está de sobra demostrado que las emociones, sobre todo las más positivas y agradables, mejoran y mantienen las capacidades previas al aprendizaje: atención, memoria y concentración. No desperdicies ese poder, pero tampoco abuses de la música de manera indiscriminada, nos aconsejan los autores de este libro. Y algo que me parece muy importante, nos dicen Hauser y Reich: no elijas música que sólo tiene una conexión personal profunda contigo. Estoy totalmente de acuerdo, a mi me gusta mucho la música coral, Antonio Vega, Noa, los Secretos, el rock en general…, pero ¿qué música les gusta a mis alumnos, qué autores y canciones de los que escuchan, les dicen algo a ellos y ellas, qué música les relaja y concentra para acompañar algunas tareas en el aula? ¿No es mejor preguntarles a ellos o indagar? ¿Prestarían más atención si hacemos entre todos una playlist en la que cada cual aporta tres canciones? Siempre, dentro de unos criterios, claro, porque músicas y mensajes los hay de muchos tipos y no todos afectan por igual a nuestros hemisferios, pero dentro de un marco lógico, hay mucha variedad y podemos llegar a todos. Aquí todavía nos queda mucho camino por recorrer, la música está más presente en la realidad (interna y externa) de lo que nos imaginamos, porque somos ritmo, latido, sonido, movimiento, ruido, silencio, timbres y texturas de voz, hablamos con más o menos musicalidad y hay centros educativos que basan todo su proyecto pedagógico en la música, con muy buenos resultados, hay educadores que utilizan la música para mejorar el aprendizaje, las capacidades y el clima de aula. Piensa como educador/a en el instrumento clave de tu voz: ¿Es una voz musical? ¿Haces un buen fraseo al hablar? ¿Hablas con emoción y pasión, o sólo mecánicamente? ¿Tiene un timbre cálido o tosco? ¿Cuidas tu instrumento y lo afinas antes de entrar en el aula? ¿Juegas con la intensidad y con la altura de forma consciente para transmitir mejor tus mensajes en cada momento? La buena noticia es que esto se puede aprender y mejorar, y tiene unos resultados magníficos.

© César García-Rincón de Castro (2019)

Cocinando Competencias: una buena idea para comunicar un proyecto formativo

Las metáforas son excelentes aliadas de los procesos comunicativos, entre otras cosas porque, como afirma el experto en comunicación Paul Watzlawick en "El lenguaje del cambio", despistan al cerebro lógico-racional (el de los peros y las excusas) y llegan más fácilmente al hemisferio cerebral derecho, el de nuestras verdades profundas, emociones y deseos. Para cambiar el mundo hace falta, de entrada, mucho corazón, activar nuestros mejores deseos, y cuando las cosas se hacen desde ahí, no hay barreras lógicas imposibles. Pero hay que saber llegar y despertarlos.

Llevo ya casi un año trabajando como consultor para Fundación FADE en Murcia, en concreto dentro de su programa de certificación de competencias soft-skills en el ámbito del voluntariado, llamado Talante Solidario. Para un experto en competencias y en voluntariado, este programa me venía como anillo al dedo, y no dudé un segundo en aceptar el reto de elaborar todos los contenidos (10 temas), indicadores y herramientas de evaluación de tan ambicioso programa. He llegado a ese punto de equilibrio en el que puedo elegir en qué proyectos quiero colaborar como freelance, y eso es muy bueno para el cliente y muy bueno para mi, porque una vez que digo sí lo digo con todas las consecuencias y plenamente convencido de que es una forma de contribuir a una misión que merece la pena, muy alineada con mis valores e ideales.

Actualmente trabajo como tutor dentro de la plataforma on-line, en las primeras promociones de alumnos/as y haciendo a la vez el chequeo y manual de futuros tutores/as de esta misma plataforma y modelo de Talante Solidario para otras entidades y fundaciones, ya que la idea es que llegue más allá de FADE y sea una útil, necesaria e innovadora herramienta para todas las entidades socio-voluntarias. De modo que todas esas personas que me preguntan a menudo sobre algún curso o taller que imparta yo, tienen aquí una excelente oportunidad de formarse directamente conmigo y certificarse en competencias profesionales (que aumentarán y mejorarán su empleabilidad) con el valor añadido del voluntariado como campo de entrenamiento de las mismas, lo que aporta un ingrediente clave de humanismo y ética social. Sólo se necesitan dos cosas: ganas de mejorar cambiando el mundo + una entidad o proyecto donde hacer voluntariado. Pero aviso que yo no estaré mucho tiempo de tutor, sólo las primeras promociones hasta que capacitemos otros tutores/as y el programa funcione autónomamente. En una segunda fase formaré y capacitaré a los tutores de otras entidades que deseen implantar el programa para sus voluntarios/as.

Volviendo al tema central de este post, necesitábamos una idea rápida, visual y de impacto para dar a conocer el programa Talante Solidario en un breve vídeo de 2-3 minutos, y dada mi experiencia y recorrido en las "cocinas de los aprendizajes" (www.cocinandoaprendizajes.org) que muchos y muchas conocen, enseguida vimos que la mejor manera era contarlo como una receta de ingredientes y nutrientes de las competencias. La verdad es que fue bastante fácil hacer la metáfora: tenemos 10 ingredientes básicos en 10 frascos (las 10 competencias soft-skills), tenemos una masa madre de Inteligencias Múltiples (las de Howard Gardner) y contenidos actualizados y de calidad, tenemos los clásicos tres platos de toda comida o proceso alimenticio que se precie (en nuestro caso dos competencias en las que necesites mejorar y alimentarte más, y una competencia en la que estés fuerte para mejorarla y reforzar a las otras también), tenemos algunas innovaciones y deconstrucciones para facilitar mejor la digestión y no perder nutrientes (en nuestro caso analizamos en cada competencia las típicas creencias limitantes que dificultan la buena comprensión de los conocimientos así como la puesta en marcha de las capacidades).

Sólo nos faltaba una cocina para grabar: la pedimos en Murcia y nos la prestó una tienda-estudio de cocinas llamada Nuria Pardo. Un poco de atrezzo, gorros, delantales, frascos, y el resultado fue este buen producto comunicativo.

El sociograma como herramienta de coaching para liderazgo

Me he animado a escribir este post a partir de una consulta de una alumna de la Universidad de Concepción (Chile), tesista de la carrera de Pedagogía en Ciencias Naturales y Biología. Me escribió porque le llamó la atención mi vídeo de YouTube llamado "Coaching de Liderazgos con el Test Sociométrico de Jacob Moreno". Me comentaba si lo tenía publicado en algún sitio para poder referenciarlo, y le dije que no, pero que si le valía un post como este, lo haría, y aquí estoy. La cierto es que tengo cientos de ideas inventadas y publicadas, a las que no doy mucha importancia, hasta que alguien me escribe y me dice que le aportan mucho valor, en este caso para una Tesis Doctoral.


Efectivamente en ese vídeo se me ocurrió que, además de los dos tipos de líderes o estrellas que plantea Jacob Moreno en el sociograma (el afectivo y el efectivo) podría haber, y de hecho hay, otros tipos de liderazgo, como el liderazgo prosocial o de servicio (el que ayuda a los demás) y se podrían visibilizar o descubrir en el sociograma haciendo las preguntas adecuadas.

Utilicé el Test Sociométrico de Moreno en varios grupos de 15 - 20 alumnos/as MBA en Escuela Europea de Negocios (Madrid, España), siendo yo profesor de Habilidades Sociales y Directivas. Mi objetivo era mostrar después de forma privada a cada alumno en una entrevista-coaching personal, su foto en el sociograma, lógicamente sin revelar los nombres de los demás, y planteando sólo elecciones, pero no rechazos. Ciertamente fue una herramienta de gran ayuda para ellos/as, porque tomaron conciencia de su capacidad de liderazgo (afectivo-emocional, efectivo-resolutivo, ético-responsable, prosocial-altruista, innovador-creativo) en un grupo clase, y cómo esta evidencia era una información muy útil para su futuro profesional, sobre todo los que eran poco / nada elegidos por el resto: deberán hacer un esfuerzo mayor por integrarse y destacar en el futuro. Todos me agradecieron el ejercicio, porque les ayudó mucho a conocerse mejor y a tomar conciencia de su actitud y su rol en un grupo.

Estos son ejemplos de preguntas que se podrían plantear para medir estos 5 liderazgos:
  • Emocional-afectivo: ¿con quién te irías de viaje? ¿Con quién compartirías piso?
  • Efectivo-resolutivo: ¿con quién harías un trabajo? ¿Con quién organizarías un seminario?
  • Prosocial-altruista: ¿A quién pedirías ayuda para algo? ¿Quién se implicaría en algo solidario contigo?
  • Ético-responsable: ¿A quién le puedes contar algo confidencial? ¿A quién le dejarías las llaves de tu casa?
  • Innovador-creativo: ¿Con quién harías algo creativo? ¿A quién le pedirías ideas novedosas para algo?
En realidad, los 5 liderazgos son una mezcla de lo afectivo y lo efectivo, pero creo que afinan más a la hora de las elecciones, y es probable que personas que no resultarían elegidas sólo con dos opciones, sí que resulten elegidas si damos 5, lo que haría el test más fiable. De hecho así sucedió en los varios grupos que facilité el ejercicio.

César García-Rincón de Castro (2019)

¿Mente descafeinada, natural o torrefacta? Interesante dinámica y metáfora para mejorar nuestra productividad y el significado de lo que hacemos

Si lo pensamos bien, muchas de las cosas que hacemos en nuestra vida se parecen al funcionamiento de una cafetera: hay un contexto o fuego que es el que aporta la energía básica al sistema, el que hace hervir nuestra conducta, individual y/o colectiva, y la activa. Y este contexto cambia de un lugar al otro, y determina qué tipo de comportamientos se hacen en cada lugar: sin contexto no hay café para nadie.

En el recipiente del agua se pone lo que hacemos (TAREAS), y lo llamaremos “CUANDO HAGO….” en este contexto o fuente calorífica concreta.

En el filtro se pone el café, y lo llamaremos “Y PIENSO QUE…” que simboliza nuestros pensamientos (positivos o negativos), nuestras creencias (activantes o limitantes), así como las emociones (agradables o desagradables) asociadas a dichos pensamientos y creencias.

En la zona del vaso superior, donde aparece ya el café mezclado con el agua, los comportamientos + creencias / pensamientos / emociones, pondremos “ENTONCES OCURRE QUE…” y son los RESULTADOS finales de nuestra acción, el mayor o menor “SERVICIO” o aporte de VALOR de lo que hacemos.

Las CREENCIAS / PENSAMIENTOS pueden ser de tres tipos:
  1. Descafeinadas: se trata de creencias y pensamientos que no nos activan, no nos motivan, no nos despiertan ni provocan nada especial en lo que hacemos. Hacemos las cosas por hacerlas sin más, pero no hay pasión ni motivación al hacerlas.
  2. Naturales: son las creencias y pensamientos que tienen esa dosis natural de activación y motivación, suficiente para hacer las cosas y que aporten valor, pero sin llegar a tensionarnos en exceso, hasta el punto de poder llegar a estresarnos y perder el sueño por ello.
  3. Torrefactas: son las creencias y pensamientos sobre-activados y sobre-estimulados, bien por sustancias psicoactivas o bien por estrategias mentales irreales, ilusorias o demasiado exigentes con uno mismo y con los demás.
Para comprender mejor las creencias torrefactas, vamos a la definición de café torrefacto:

“El torrefacto es una variedad de café obtenida cuando se añade azúcar (un 15% máximo) a los granos de café durante su tostado. Al alcanzar temperaturas cercanas a los 200 °C el azúcar se carameliza y se adhiere al café, creando una película de tonalidad muy oscura y brillante, con aspecto de quemado”.

La consecuencia es que el café torrefacto: es de peor calidad, porque suele contener otros productos mezclados, es peor para la salud, pierde el aroma del café natural, es más oscuro y amargo. Con los pensamientos torrefactos pasa un poco lo mismo: no son naturales ni humanistas, son de peor calidad psíquica, nos amargan el día y nos oscurecen los objetivos.

La dinámica consiste en dar a cada equipo una cafetera y habrán de hacer lo siguiente:
  1. Determinar un CONTEXTO o espacio de interacción social en el que se activan algunos comportamientos.
  2. Hacer un breve listado de comportamientos “CUANDO HAGO…” en ese contexto.
  3. Pensar, en dicho contexto y sus comportamientos tipo, en tres tipos de PENSAMIENTOS o CREENCIAS que suelen acompañar la acción de las personas (antes, durante y después de la misma). Una de tipo descafeinada, otra de tipo natural, y otra de tipo torrefacta.
  4. Aplicar los tres filtros o creencias (descafeinado, natural y torrefacto) al menos a dos de los comportamientos “CUANDO HAGO…” y poner en el vaso superior de la cafetera (SERVICIO - VALOR) cuál es el resultado de hacer una misma tarea / comportamiento, pero con diferentes FILTROS mentales o tipos de creencias / pensamientos.
Para reflexionar tras la dinámica, podemos hacernos estas preguntas entre todos los equipos que han trabajado su cafetera:
  • ¿Somos conscientes siempre de dónde estamos y cuáles son las tareas clave en cada lugar? ¿El espacio en que actuamos, es una buena fuente de energía, es decir, es capaz de activar nuestra conducta? Si no lo hace, ¿por qué, cuál es la causa, hay pérdida de energía psico-social?
  • ¿Somos conscientes cada día de nuestras creencias y pensamientos? ¿De qué tipo son? ¿Pueden ser la causa de que lo que hacemos no aporte valor o buen servicio a otros?
  • ¿Hasta qué punto muchas veces trabajamos con nuestros extremos mentales descafeinado & torrefacto? Cuando lleva mucho tiempo sin suceder nada interesante o de valor, ¿Nos pasamos al extremo radical del torrefacto? ¿Qué consecuencias tiene en nosotros y en los demás?
Si te ha gustado la dinámica, visita mi sitio www.cocinandoaprendizajes.org y descubre más de 300 recetas para educación, formación, coaching y terapia breve: manuales, dinámicas imprimibles en PDF, video-tutoriales, libros y más. Te dejo aquí el vídeo de esta dinámica:

Dinámicas, juegos y recursos para educar en la solidaridad y la prosocialidad: reflexiones sobre el terreno formativo.

Uno de los talleres que más he facilitado a lo largo de mi experiencia profesional es, sin duda, el de dinámicas y juegos para educar en la solidaridad, valores, desarrollo humano, etc. Todo lo que yo denomino "Educación Prosocial" ha tenido, tiene y tendrá diversos nombres y formatos, pero en esencia los contenidos pedagógicos siguen siendo y serán los mismos: marcos de referencia psicosociales esenciales y troncales diría yo, para una buena construcción humanista de la persona.

Universidad de Andorra (curso ONGD Cooperand), FADE Murcia (proyecto de formación del voluntariado Talante Solidario), ONG ServiRD (República Dominicana), directivos y responsables de pastoral de Escuela Teresiana (curso de Experto Universitario), Asociación para la Solidaridad (curso de formación de Voluntariado), Jóvenes y Desarrollo (taller profesorado colegio Salesianos Atocha), y Conferencia Marista Española (curso educadores en la Solidaridad) son varias de las entidades con las que he trabajado en el curso 2018-2019 facilitando dinámicas, recursos, juegos y herramientas para Educar en la Solidaridad y Prosocialidad.

Decía que cambian las formas pedagógicas, las metodologías, las herramientas docentes, pero se mantiene la esencia psicosocial, con algunas innovaciones de contenidos y conocimientos que provienen de las neurociencias o la PNL. A lo largo de este curso he observado en conversaciones con los docentes y educadores en los cursos y talleres que, en esta eclosión que vivimos actualmente de innovación pedagógica y nuevas metodologías de enseñanza aprendizaje, necesitamos afrontar tres retos que también son riesgos o barreras, según se mire:

1. El reto de aprender una diversidad de nuevas herramientas docentes, sabiendo seleccionar en todo momento la más adecuada para cada objetivo de aprendizaje y contexto. La clave no es, por tanto, tener una caja de herramientas muy grande, sino saber seleccionar las más adecuadas para cada situación de aprendizaje. Y siempre me gusta decir que "no se puede construir una mesa sólo con un martillo". Con la misma herramienta de siempre (apuntes, dictados, clase magistral) no construimos nada relevante y útil.

2. El reto de evitar la "burocracia pedagógica" que implican algunos modos de programar y preparar las situaciones de aprendizaje, que suelen consumir nuestra energía y también nuestra motivación. La burocracia excesiva es paralizante y también deshumanizadora, nos puede llevar a esa "Jaula de Hierro" que describió Max Weber como alienación de la creatividad humana: las pedagogías deben ser libres y liberadoras del proceso de convertirse en persona, el desarrollo humano no puede prosperar en la cautividad racionalista. Necesitamos, hoy más que nunca, pedagogías ágiles y volver a los encuentros naturales con el alumnado, sin estar agobiados y preocupados por los formularios, plantillas, cronogramas, etc. Esto debemos hacérnoslo mirar, si nos provoca estrés, ansiedad y conflictos, algo no está bien y debemos cambiarlo. Yo personalmente "huyo" de las propuestas formativas que me exigen poca o ninguna flexibilidad y programaciones "al minuto": las suelo rechazar porque no van con mi estilo y mi convicción docente.

3. El reto de investigar e innovar también los conocimientos y contenidos psicosociales en Educación para la Solidaridad y el Desarrollo Humano, y no sólo las metodologías de su enseñanza-aprendizaje. No estoy en contra de las metodologías, por supuesto, son necesarias, pero en los últimos años es lo único que se ha innovado en lo prosocial. Y las metodologías son medios, no fines en sí mismas. Por mi parte, confieso que estoy ya un poco aburrido y hastiado de tanta metodología novedosa, o cambiada de nombre, y he decidido enfocar mis talleres más en contenidos, conocimientos, dinámicas y juegos innovadores (que al final es lo que te piden los participantes) y que cada cual luego los aplique con la metodología o herramienta que considere más adecuada a su contexto o la que esté de moda este curso académico (que este sería otro debate interesante y necesario): EpD, EpDH, ApS, PBL, ABP, DFC, FCR...

El credo docente: una reflexión y herramienta necesaria para los claustros en cada curso académico

¿Por qué un credo docente o pedagógico? Sencillamente, porque es mucho más que unos rasgos o cualidades: las personas al final actuamos según lo que creemos. Si yo como educador no creo en esto que pongo aquí, si muestro dudas o manifiesto otras creencias que tal vez pueden ser erróneas o incongruentes entre ellas, debería reflexionar sobre ello y clarificar quién soy, qué hago aquí y qué quiero hacer. No me refiero aquí a creencias religiosas, sino a creencias psicológicas profundas que determinan nuestro modo de hacer, de decidir, de seleccionar, de evaluar, de implicarnos, como está de sobra demostrado por varias investigaciones.

Un consejo: sería un buen ejercicio, inspirados en este credo que os comparto (que es producto de mi experiencia formativa en muchos y varios proyectos formativos en los últimos años) que cada claustro o equipo docente, o formador/a, haga su propio credo y se comprometan, con algún tipo de acto simbólico, a estar inspirados por el mismo, revisándolo cada cierto tiempo, y poniéndolo visible en la sala de profesores o en los despachos, incluso, ¿por qué no? compartiéndolo en las redes sociales.

Además, los credos psicológicos tienen la capacidad de mantener los fantasmas mentales y ideas zombi a raya, me explico: las ideas zombi, según Paul Krugman, son ideas caducas, superadas y disfuncionales que deberían estar bien enterradas, pero de vez en cuando alguien las despierta y empiezan a confundirnos y a crear temores irracionales. Algunas de las que yo he oído son estas:

  • No puedo explicar la lección si no hay silencio...
  • Si hago dinámicas y juegos ¿cuándo doy el programa?...
  • Esto es lo que hemos hecho siempre, pero ahora se llama...
  • Al final lo que cuenta de verdad es la nota...
  • Cada año los alumnos vienen más inmaduros y peor preparados...
Ante estos fantasmas de otro tiempo, tenemos dos opciones:
  1. Crear un equipo de "cazafantasmas pedagógicos" que esté alerta para desmontar y capturar estas ideas cuando aparecen en alguna reunión, comentario, etc. Resultado = conflictos y alto coste emocional.
  2. Hacer un credo pedagógico que de entrada nos enfoque en lo que queremos y en lo que creemos, disipando así todos los posibles fantasmas y enviando a todos los zombis a la tumba del olvido de nuevo.
Y una última cosa muy importante: compartirlo y dialogarlo con todas las demás personas, padres y madres de familia, personal no docente, empleados/as, incluso los propios alumnos, ya que cuando nuestras creencias son compartidas todo funciona mejor y nos entendemos mejor.

  1. Creo que la formación es un tarea humana esencial que ayuda a las personas y comunidades a crecer y desarrollar sus potencialidades, a conocerse mejor a sí mismas y a cambiar cuando lo consideran necesario.
  2. Creo que la formación es mucho más que la transmisión y memorización de conocimientos, es poner esos conocimientos en valor para resolver problemas y crear productos novedosos.
  3. Creo que la formación es capacitar a las personas para aprender más y mejor, empoderarlas para que sean responsables y protagonistas de su propio proceso de aprendizaje.
  4. Creo que la formación está al servicio de la persona, de las instituciones y de la sociedad, para mejorarlas y hacerlas más felices, sostenibles y rentables dentro de un marco compartido de buen vivir.
  5. Creo que la formación es una profesión apasionante que requiere energía, entrega y motivación, lo que implica una adecuada gestión física, mental y emocional del formador/a antes y después de cada sesión.
  6. Creo que la formación es colaborativa, donde el formador/a asume un rol determinado dentro de un equipo y lo conecta con habilidad e inteligencia en esa red de personas y valores, fortaleciendo la cultura compartida.
  7. Creo que la formación se realiza desde la autenticidad y el autoconocimiento, siendo conscientes de las propias fortalezas y debilidades y en proceso de mejora docente constante.
  8. Creo que la formación implica conocer y seleccionar en cada proceso las mejores herramientas metodológicas y pedagógicas, creo que no se puede construir un buen aprendizaje con una sola herramienta y creo que las metodologías y herramientas pedagógicas son medios (y no fines) al servicio del aprendizaje y la persona.
  9. Creo que la formación debe ser inclusiva, esto es, aprovechar la riqueza de la diversidad humana, tanto cultural como de capacidades y modos de aprendizaje, para estimular todas las inteligencias.
  10. Creo que la formación es una vocación profesional que requiere una cuidadosa y esmerada preparación, un desempeño docente de calidad y un reconocimiento acorde a su importante papel social y humano.
César García-Rincón de Castro (2017)
La Claqueta Competencial. Otra forma de enseñar, otra forma de aprender.
Madrid, Homo Prosocius.
Libro disponible en Amazon.

Mis Diez Claves personales del Compromiso

Me gustaría compartiros algunas claves y reflexiones personales sobre el "compromiso", que han surgido, precisamente, elaborando una unidad didáctica sobre este tema para FADE (Fundación Ayuda, Desarrollo y Educación), que a su vez forma parte de un proyecto (Talante Solidario) formativo-competencial de voluntariado muy grande e innovador por su propuesta, contenidos y metodología. Espero poder daros a conocer pronto este gran proyecto un poco más adelante, cuando se active oficialmente. 

A lo largo de mi existencia, y por las características de mi actividad profesional en los últimos 15 años sobre todo, como trabajador freelance o autónomo, constantemente debo comprometerme con proyectos y actividades, además de mi vida familiar (esposa e hijos y otras relaciones de familia extensa) y otras actividades que realizo. Suelo ser una persona comprometida y responsable, al menos lo intento, y lo que más me ayuda, creo que son reflexiones y claves como estas:

1. Antes de comprometerse con otros, creo que ese esencial estar comprometido con uno mismo. Hazte estas preguntas: ¿Estás comprometido contigo mismo, con tus valores, con tus opciones con lo que quieres para ti en esta vida? Estar comprometido/a con uno mismo es tener claridad acerca de nuestra misión en la vida, de nuestro futuro, de nuestro papel como ciudadanos/as en el mundo que nos ha tocado vivir, y nuestra contribución a mejorarlo. Y esa claridad es la que luego nos ayuda a expresar nuestro compromiso en los diversos ámbitos de la vida. Observa los casos de corrupción y deterioro institucional que, desgraciadamente, vivimos hoy a muchos niveles: detrás de todos ellos hay personas que no se han hecho estas preguntas de sentido y misión en la vida, que en realidad no están comprometidas con ellas mismas.

2. Aceptar con valentía y determinación los proyectos y tareas que realmente merezcan la pena por la calidad y trascendencia de su finalidad, esto es, alineados con los valores que considero fundamentales y esenciales. Siempre que comienzo un proyecto de coaching con una organización o empresa, pido leer los documentos clave de la misma donde expresan sus valores y su razón de ser, su misión en el mundo. Yo se que tengo el tiempo que tengo, y te aseguro que no lo voy a perder en proyectos que no merecen la pena, porque su finalidad no está alineada con lo que ahora necesita el mundo, que está muy bien resumido en los ODS (Agenda 2030 de Naciones Unidas). Cuando nos comprometemos con nosotros mismos, con un estilo de vida y una brújula personal de valores, entonces es más fácil comprometernos con otros y mantener esos compromisos el tiempo que sea necesario.

3. Vincularme emocionalmente con las personas, no sólo con una o dos, en las organizaciones y proyectos, me ayuda a sentirme más comprometido y menos tentado a abandonar mis compromisos. En realidad nos relacionamos con el mundo a través de nuestras emociones, por eso la capacidad de expresarlas adecuadamente y de identificarlas en los demás, así como compartirlas, es el mejor pegamento social, que teje compromisos y sinapsis sociales. Las personas que no están dispuestas a comprometerse, rara vez se vinculan emocionalmente con los demás, pueden mostrar simpatía artificial, pero nada más.

4. Comprometerme con proyectos en los que se que tengo mucho que aportar y que, de algún modo, me necesitan. Es una forma de responsabilidad también, el saber que tienes suficiente experiencia, instrumentos y soluciones para hacer crecer un proyecto u organización con tu aporte. Lo que sería irresponsable es asumir un proyecto para el que no estás mínimamente capacitado. Cuando he considerado que yo no era el candidato idóneo, no he tenido problema en proponer a otro. Del mismo modo, como los proyectos y los contextos son cambiantes, no tengo ningún problema en reconocer que, actualmente, determinado proyecto debe continuarlo otra persona más adecuada a las nuevas características del mismo.

5. Aceptar compromisos públicamente, es una forma inteligente, creo, de forzarse a uno mismo a responder ante los otros, y también de contagiar ese espíritu de valentía y dar el paso adelante en otros. Los grandes progresos y proyectos de la humanidad, siempre han sido realizados por hombres y mujeres comprometidos que han dado el primer paso, y han dicho un sí valiente y honesto a los retos.

6. Tener humildad para reconocer en un momento dado, sin por ello menospreciarme ni infravalorarme, que no he medido bien algún compromiso o que no puedo asumirlo, pidiendo disculpas por ello. En algún caso he tenido que hacerlo y mi experiencia es que los demás lo comprenden perfectamente y agradecen mi sinceridad. Rectificar es de sabios, y ser humildes y honestos para decir que no podemos mantener un compromiso por más tiempo, es también ser responsables con uno mismo y con los demás.

7. Ver el compromiso como un camino de perfección humana, como un proceso. La mayoría de los estudios sobre el compromiso, suelen extraer las claves procesuales del mismo de las relaciones afectivas y amorosas basadas en la confianza. Estos autores/as hablan de varias fases, incluso la de crisis, hasta alcanzar lo que llaman el “compromiso maduro” : 1) Etapa de amor romántico (más emocional, todo lo vemos en positivo, etc.), 2) Etapa de evaluación (mirada más objetiva, vemos también las dificultades y defectos, tenemos algún conflicto), 3) Etapa de acomodación y confianza mutua (desarrollamos más confianza y buscamos cómo encajar bien también desde las diferencias). El compromiso es algo mutuo entre las personas, que se basa en la confianza mutua: las personas se comprometen en organizaciones que también se comprometen con ellas.

8. Me ayuda lo que llamo yo la escalera del compromiso, que tiene tres peldaños según la calidad del mismo: 1) hacer la tarea (cumplimiento), 2) hacer una buena tarea (cumplimiento competente) y 3) hacer una buena tarea que aporte valor (cumplimiento excelente). Siempre trato de llegar al tercer escalón, de buscar la excelencia, y eso me compromete aún más. El compromiso rutinario o ritualista, al final se convierte en un penoso deber, pero no saca lo mejor de nosotros y no nos esforzamos en ser excelentes. Se suele decir, en este sentido, que no es lo mismo tener "10 años de experiencia" que "haber repetido la misma experiencia 10 veces". Tener experiencia en algo es, precisamente, buscar siempre la mejora continua desde el escalón tercero.

9. Concretar bien los compromisos, es decir, las tareas, funciones, tiempos, ayuda a clarificar las expectativas mutuas y también a organizarse mejor. Es importante, por ejemplo, que el voluntario sepa en qué se concreta su compromiso, y que el beneficiario de su ayuda también sepa de algún modo lo que puede esperar del voluntario, y lo que no puede esperar o no puede pedirle.

10. Estar dispuesto a ofrecer siempre algo más de lo que te has comprometido. Se concreta en tener detalles prosociales o extra-rol más allá del compromiso, como quedarse un rato más, ayudar a recoger aunque no sea tu función o responsabilidad, añadir algo como detalle que no estaba estipulado, etc. Todo este tipo de gestos que cuestan muy poco y que el otro o los demás no esperan, al final generan un círculo virtuoso de compromiso mutuo entre las partes, y afianzan el compromiso de todos.

César García-Rincón de Castro (2019)

¿Enseñamos a poner piedras o a levantar catedrales?

La leyenda-narración de la catedral de Chartres es conocida y tiene varias versiones. La que yo suelo contar, con un poco de adaptación personal y una piedra que procuro buscar por la zona cercana al curso o la conferencia (ya que no es rentable llevarla en la maleta, y en los controles de seguridad de los medios de transporte siempre puede ser considerada como "objeto contundente"), es la del consultor/arquitecto que va a ver la obra porque le comunican que está avanzada por delante de lo proyectado en unas partes, en el tiempo proyectado en otras, y muy por debajo de lo proyectado en otras.

De tal forma que el arquitecto se dirige en primer lugar a la zona poco avanzada y pregunta a los obreros ¿qué estáis haciendo? A lo que estos contestan, visiblemente molestos por la pregunta, que están poniendo piedras, es decir, la tarea pura y dura.

En segundo lugar se dirige a la zona que va en tiempo programado, y aquí ante la misma pregunta, recibe respuestas como "levanto una pared, hago el ábside, construyo una capilla...", referidas a su parte concreta del proyecto.

En tercer lugar, se dirige a la zona que está más avanzada de lo previsto, y las respuestas que haya son del tipo "estamos levantando una catedral", es decir, se sienten parte de algo más grande, de un proyecto global.

Concluye en su informe, que hay tres tipos de trabajadores que coinciden con tres tipos de liderazgo en las zonas de la obra:

1. El liderazgo centrado en la tarea/rol ha generado personas capaces de hacer siempre lo mismo, pero sin motivación por ello, dependientes del control externo.
2. El liderazgo centrado en las competencias y actitudes, ha generado personas capaces de desarrollar procesos de trabajo más amplios (pequeños proyectos) y más motivadas.
3. El liderazgo de sentido y trascendente, ha desarrollado personas motivadas, que se sienten identificadas con la empresa, que son capaces de ver lo que hacen en un proyecto más ambicioso, y en las que se puede confiar y delegar, además de que obtendrán resultados por encima de lo esperado.

Justo los tres estratos generales de la Pirámide de Niveles Neurológicos de Dilts y Bateson:

1. Nivel del contexto y los comportamientos (cambios correctivos).
2. Nivel de las competencias y actitudes (cambios generativos).
3. Nivel de la identidad y del sentido (cambios evolutivos).

Para quien desee saber más de esta pirámide, yo la suelo utilizar con frecuencia en Coaching Pedagógico, aquí la explico en este vídeo de mi modelo "La Claqueta Competencial".



Hasta aquí todo muy bien, y la conclusión mayoritaria de esta narración suele ir en la dirección de evolucionar hacia un liderazgo de sentido y trascendente, también llamado un liderazgo espiritual por otros autores/as, incluso en el ámbito de la empresa, y en algunos casos forzando una peligrosa alianza entre los dos amos (Dios y el dinero). Pero hay dos errores muy comunes que no debemos pasar por alto en esta reflexión:

1. Que la responsabilidad de la falta de visión, implicación y motivación de los obreros de la zona poco avanzada no es tanto de ellos, sino del estilo de liderazgo bajo el que trabajan.

2. Que un liderazgo inspirador y de sentido, sin un liderazgo centrado en el detalle, tarea y rol es como construir "catedrales en el aire". Es decir, que tan inútil es enfocarse sólo en la parte como enfocarse sólo en el todo: lo realmente eficaz y productivo es aprender a poner bien la piedra y al tiempo ver en esa piedra la catedral que será un día.

César García-Rincón de Castro (2019)

Taller de trabajo en equipo, creatividad y buen humor con la compañía de teatro Amor-Discos - Alcoy

Este es uno de los talleres en los que más me he divertido y en los que más a gusto he trabajado con personas. ¿Por qué? Pensándolo hoy, casi un año y medio después, revisando materiales y haciendo una retrospectiva del taller, creo que son estas las 5 claves que confluyen para que el taller fuera un éxito:

1. Se trataba de un grupo de unas 30 personas, todos actores y actrices amateur, a los que une la pasión por el teatro, y su deseo de aprender algunas técnicas y herramientas que les ayuden a trabajar mejor en equipo, generar buen humor (hacer reír a la gente) y poder elaborar ellos sus propios guiones y obras de teatro. Además era un grupo diverso, donde había gente joven y gente de 60 y más, con diferentes actividades y profesiones. Esto da mucha riqueza y posibilidades al trabajo, muchas más que cuando trabajas con gente que se dedica más o menos al mismo rol. Cada vez más organizaciones optan por jornadas y talleres formativos transversales, en los que se unen diferentes tipos de personas y puestos. ¿Alguna empresa ha incluido a los clientes externos-finales o usuarios en un curso de atención al cliente? ¿No creen que sería muy interesante tenerles allí en vivo para refutar o no nuestras técnicas, dar su opinión, enseñarnos, etc.?

2. Ellos mismos se costearon el taller, es decir, cada cual pagó su parte de mis honorarios de su bolsillo, lo cual me produce un inmenso respeto y me hace dar lo mejor de mi para gente que me está pagando de lo suyo. No era pues un curso o taller financiado donde la gente viene, unas veces porque es gratis, y otras veces porque no le queda más remedio (porque entra dentro de sus obligaciones asistir a un curso, otra cosa es aprovecharlo...). Bueno, pues gente muy motivada, con ganas de aprender y de rentabilizar su inversión de tiempo y dinero.

3. Un taller experiencial y dinámico, de entrenamiento competencial. No fue la habitual demanda formal de curso de empresa, en el que tienes que enviar, además de los objetivos y los contenidos, un cronograma de lo que vas a hacer cada 5 minutos (para tranquilidad de la parte contratante, yo no lo necesito). Sí, la excesiva burocracia de la enseñanza & aprendizaje es agotadora para todos, y a veces desmotivante para el formador, y de hecho, confieso que debido a la misma, me ha bajado de más de un proyecto. El cronograma puede ser eficaz para la gestión del tiempo, pero no tanto para la gestión del aprendizaje: el tiempo no debe marcar el ritmo de la acción formativa, debe hacerlo la comprensión profunda de las cosas y el aprendizaje, aunque ello suponga algunas veces renunciar a parte del cronograma. Ahora bien, el problema del tiempo es mayor cuando basamos la formación solo en conocimientos (¡y hay que darlos todos!) y no tanto en competencias. Este era un curso especial y muy apetecible, de los que me gustan: un objetivo claro, muy dinámico y plena confianza en el ritmo que marca el coach-formador.

4. Creo que acerté en las dinámicas de grupo que les propuse, así como en el reto o producto final del taller, siendo fiel a mi teoría de "La Claqueta Competencial": si no hay aplicación directa de lo aprendido al final, entrenamiento en la práctica, todo se queda en poco. Y les propuse elaborar entre todos un sketch que englobara los 3 objetivos del taller: creatividad, trabajo en equipo y buen humor. Hice tantos equipos como personajes salían en el sketch: yo les di la idea, y ellos tuvieron que pensar el diálogo por teléfono de cada "amigo/a" de Carmela, una chica a la que había dejado su novio. Durante el taller trabajé con ellos 3 de mis dinámicas más versátiles y conocidas:

-Las cartas cómicas: son cartas que mezclan por azar determinadas situaciones en diferentes contextos. Por ejemplo: "cómo ir a reclamar algo a una tienda siendo azafata de vuelo" (y tienes que hacerlo como si fueras una azafata dando las típicas explicaciones de las salidas del avión, el salvavidas, etc.). Con estas cartas cómicas se trabaja creatividad, improvisación y se descubren algunas claves del buen humor. Y aquí es donde me lo pasé en grande, ya que al ser actores acostumbrados a la escena, y no tener ni pizca de vergüenza (en el buen sentido) se lograron interpretaciones que si las hubiera visto José Mota, seguro que "las habría comprado". Por cierto, estas cartas cómicas las elaboré después de haber hecho un taller de Guión de Sketches para Televisión en la SGAE, impartido por varios actores y director de la película "Pagafantas". Y es que, los formadores, también tenemos que formarnos en herramientas, metodologías, etc., que luego podemos aplicar a nuestro trabajo. Con las herramientas de este taller también compuse canciones cómicas, como "El niño gurú". Aprendí que la comedia y el buen humor / humor bueno, tienen sus reglas.

-Diálogos con instrumentos musicales. Un sencilla y divertida dinámica en la que debemos inventar un pequeño guión-diálogo utilizando sonidos de varios instrumentos de percusión escolar para sustituirlos por palabras tabú, o bien por una palabra normal que el público crea que es una palabra tabú (jugar con el doble sentido), y que luego el resto de los equipos han de adivinar.

-Turista, vigía y marinero: les gustó mucho, y tras explicársela, les planteé el reto de tener que interpretar, en equipos de trabajo (volvemos a trabajar en equipo, y a crear) una situación cotidiana en la que apareciesen claramente las tres actitudes / personajes. Y aquí, como se dice popularmente "se volvieron a salir", hicieron cosas realmente fantásticas, máxime en una sala con su pequeño escenario y con un montón de atrezzo para disfrazarse.
5. Lo he comentado al final, los recursos. El local de la compañía era el adecuado, tenía los medios suficientes, y además, en la entrada del mismo, enseguida vi el plano ideal para el rodaje del sketche final. Una sala con escenario, suficiente atrezzo, varias zonas o salas para trabajar en equipo, todo esto es importante. Los formadores sabemos mucho de locales y salas de formación en los que, nada más entrar, se te cae el alma a los pies, y dices: ¿Y ahora cómo hago yo aquí para la dinámica de...? ¿Y ahora cómo divido a la gente en grupos en esta sala estrecha que parece un vagón de metro...? Bien, yo suelo pedir antes de un taller, que me envíen fotos de la sala (si no puedo verla antes), incluso dimensiones. De todos modos, siempre conviene, en la propuesta, indicar al cliente el tipo de sala que necesitas, materiales, etc.

Y por supuesto, el producto final del taller, el que pone de relieve todo lo que he dicho, habla por sí mismo de que cumplimos con creces el objetivo. ¿Puede este taller adecuarse a cualquier empresa-organización? Sin duda, un taller de 4 horas de duración que complementa el trabajo en equipo + creatividad + buen humor + habilidades comunicativas. Le podemos añadir más ingredientes personalizando la temática del sketch final con algún valor o producto clave de la empresa u organización. El "Novio que dejó a Carmela" es un esquema de guión creado por mí, que luego los actores concretan y dan vida, pero hay muchas más posibilidades.

Cómo finalizar una conferencia muy arriba: física y psicológicamente.

Mi metáfora de "La escalera humanista" se me ocurrió preparando esta serie de conferencias para grupos grandes de voluntarios vinculados a un programa de Fundación La Caixa. Además necesitaba una escalera de 5 peldaños, como la pirámide de Maslow, y la encontré. El evento era muy importante para un conferenciante, en auditorios grandes como Caixa Forum Barcelona y Caixa Forum Madrid. La conferencia que me pidieron "Las Herramientas del Voluntariado", un clásico mío que he impartido durante los últimos 20 años en muchas ciudades y eventos, es de esas con las que se disfruta mucho, uno mismo y el público. Pero en esta ocasión, quise revisarla y darle una vuelta de tuerca. Además de terminar "muy arriba" (ley de lo último), tenía que empezar con buen pie (ley de primicia), y para ello, nada mejor y más alineado que la famosa "Asamblea en la Carpintería" a la que le di un toque especial de diálogo entre las herramientas con cierto buen humor:



Por supuesto, todo lo que venía en el medio también tenía que ser interesante, y lo fue. Que utilicemos estas famosas leyes psicológicas de la percepción en todo mensaje o comunicación (con lo que más se queda la audiencia es con lo del principio y lo del final), tampoco quiere decir que en el medio no digamos nada interesante, o no le demos importancia. Pero creo que fue muy acertado empezar con un mensaje clave: "Somos un equipo diverso de herramientas que cuando se enfocan en sus fortalezas y trabajan juntas, hacen cosas grandes". Y terminar con otro: "Los voluntarios y voluntarias atendemos a las necesidades superiores del ser humano: sube la escalera humanista sin miedo".

La Escalera Humanista hace referencia a la Pirámide de Maslow, y el voluntariado garantiza, sobre todo, la parte alta de la pirámide: afecto, estima y realización-sentido. Para las necesidades básicas de salud y seguridad, al menos en el ámbito sanitario y de las enfermedades avanzadas, que era el de la conferencia, ya están los profesionales y técnicos. Tampoco esto quiere decir que los profesionales no trabajen las necesidades superiores, porque los hay muy implicados y cada vez se le da más importancia a la humanización en la asistencia. Pero no es menos cierto, que muchas veces la falta de tiempo y la distancia del rol, dificultan que se pueda subir mucho por la escalera. En este sentido, el voluntariado es un excelente aporte y complemento de la labor sanitaria. Terminar hablando de "humanización" fue clave también en este contexto.

Por si el "efecto escalera" fuera poco, además saqué a dos voluntarios del público a sujetarme la escalera, aproveché para volver a utilizar varios de los símbolos clave que utilicé durante la ponencia, lo cual sirvió de resumen-recordatorio, y todo se fusionó perfectamente, de ahí el largo aplauso que me regaló este maravilloso público.