Aprendo en Casa: Recursos Educativos Infantiles para tu ESCUELA ON-LINE

En los enlaces siguientes comparto una serie de recursos on-line útiles para profesorado de Educación Infantil y Primaria. La mayoría de ellos ya se están utilizando desde hace tiempo en centros educativos de todo el mundo, y ahora, durante la pandemia del COVID-19 he podido observar, entre otras cosas por las consultas de docentes de todo el mundo que he tenido con respecto a varios de los materiales, cómo ha aumentado considerablemente el uso de los mismos, al estar los niños/as confinados en sus casas, lo que me ha hecho pensar más en su utilidad para esta situación, así como en hacer esta difusión por si pueden ayudar a más educadores/as.

Mi Pequeño Diccionario Emocional. Son 16 emociones / sentimientos básicos explicados en vídeos breves, y con la posibilidad de jugar con un dado y compartir estos sentimientos en grupo.
Playlist YouTube:
Emoticantos. Canciones Infantiles para educar la Inteligencia Emocional en la Infancia (www.emoticantos.es). Todos los populares Emoticantos en una playlist, desde los del inicio hasta los más actuales de Marina y los Emoticantos. 
Playlist YouTube:

EmotiCampus. Se trata de 9 vídeo-clases breves grabadas hace 4 años en las que César García-Rincón canta los Emoticantos con Marina y Jaime (los cantantes infantiles del proyecto) y además los va comentando con ellos, haciéndoles preguntas, razonando, comentando cosas importantes sobre educación emocional, etc. Muy interesantes para que las vean los niños/as, como episodios breves de 12-15 minutos, grabados como si fuera un programa infantil de televisión.
Playlist YouTube:
https://www.youtube.com/playlist?list=PL0WhxVqpKsyGGeJPS1BcCgE6Xf1nw3DMe

Los Neurojuegos. Son actividades lúdicas diseñadas para estimular las competencias cognitivas básicas (pensamiento causal, consecuencial, proyectivo, asociativo, creativo y empático) y las inteligencias múltiples. El hilo conductor son Los 5 Neurotectos del Pensamiento (César Gª-Rincón) y están dirigidas a educadores en general (padres, madres, profesorado, monitores/as, etc.) tanto en ámbito formal como no formal. Además pueden hacerse en contexto de aprendizaje virtual además de presencial.
Más información:
https://www.cocinandoaprendizajes.org/2020/05/los-neurojuegos-estimulacion-de.html

Eticantos. Se trata de 15 retahílas sencillas para educar en principios éticos básicos. Forman parte del proyecto de Ética Social para Niñas y Niños. El libro didáctico está disponible en Amazon. En los vídeos explico cómo se tocan con la guitarra, el aprendizaje de la música y los gestos que hay que hacer mientras se cantan.
Playlist YouTube:

Dilemas Morales. Vídeos didácticos locutados y con fondo musical, con los 15 dilemas morales narrados, uno por cada vídeo, y con preguntas clave al final de los mismos. Forman parte también del proyecto de Ética Social para Niñas y Niños. Interesantes para que los vean los niños/as y luego respondan a las preguntas finales, bien por videoconferencia, por classroom virtual o mediante tarea escrita.
Playlist YouTube:

Rutinas de pensamiento prosocial. Con la ayuda de Los 5 Neurotectos del Pensamiento, cuya teoría o marco relacionado con las competencias cognitivas básicas puede consultarse (http://neurotectos.blogspot.com/), se trata de entrenar en los niños/as estas rutinas o competencias cognitivas en vídeos sobre valores humanos y sociales. Para trabajar estos vídeos con los njiños/as, es importante seguir estas instrucciones: VER INSTRUCCIONES.
Playlist YouTube:

Bienestar y Salud Infantil básica. Esta serie de vídeos, en la que también nos ayudan Los 5 Neurotectos del Pensamiento, trata los temas básicos para prevención de accidentes y salud infantil. Como los 5 Neurotectos hacen preguntas, da pie para luego charlar o hacer tarea sobre estas preguntas. Conviene antes presentarles a Los 5 Neurotectos y de qué se encarga cada uno: una buena forma de hacerlo es con las CANCIONES DE LOS NEUROTECTOS.
Playlist Youtube:

Educación Vial básica. El proyecto Suelas y Ruedas de Educación Vial o de Tránsito para niños/as, contiene 5 canciones en 5 vídeos didácticos, muy utilizados también en centros educativos. El proyecto puede consultarse aquí: https://www.prosocialia.org/2013/01/suelas-y-ruedas-seguridad-vial-basica.html
Playlist YouTube:

Aprendo a pensar cantando. Las rutinas de pensamiento más actuales y conocidas, como causas y consecuencias, veo-pienso-me pregunto, comparo y contrasto, etc., explicadas en sencillos vídeos y cada una con su canción, realizados con VideoScribe.
Playlist Youtube:

Educantares: canciones infantiles pedagógicas. El proyecto Educantares, lleva ya 10 años creando canciones para educar valores humanos, emociones, ayudar a niños/as a dormir mejor, a relajarse, a motivarse, a valorar la Constitución de su país, etc., etc. Todas las canciones están en las plataformas musicales como Spotify, Amazon Music, TikTok, Youtube. No tienes más que buscar por el nombre del artista: César García-Rincón de Castro, y te aparecen todas. En Amazon tienes disponibles los tres cuadernos con las letras, partituras e introducciones didácticas de todas las canciones con acordes (Educantares I, II y III). También las tienes disponibles, y sus vídeos didácticos, en la web www.educantares.org Si tocas la guitarra, tienes los tutoriales para guitarra de todas mis canciones infantiles en este canal de YouTube: https://www.youtube.com/user/ClaveSOLidaridad/videos

Conferencias y seminarios virtuales en tiempos de COVID19: el modelo y estilo pedagógico César García-Rincón de Castro.

La pandemia global generada por el COVID19 ha cambiado el modo de hacer formación, y desde mi experiencia actual, como ponente en varios webinar y conferencias en este tiempo de confinamiento, todo parece indicar que este formato ha venido a quedarse más allá de la pandemia: nos hemos dado cuenta que funciona, y además es más barato porque tiene menos gastos asociados. No va a sustituir a la formación presencial, pero sí que va a complementarla y a convivir con ella. En mi caso, he asumido el nuevo formato digital, pero manteniendo el mismo espíritu didáctico y la misma calidad, así como la investigación y exploración de nuevos productos originales y didácticos.

Como YouTuber experimentado, con un canal que se acerca a los 100.000 suscriptores, he de decir que el confinamiento me pilló con "los deberes y la inversión hecha", lo que me ha permitido utilizar los medios tecnológicos que tengo a mi alcance (webcam alta calidad, micrófonos y estudio profesional, croma-key con posibilidad de poner fondo corporativo del cliente en la conferencia, etc.), así como el despacho/estudio insonorizado, para aportar productos comunicativos de alta calidad profesional desde mi expertise, alta calidad didáctica desde mis herramientas y metáforas únicas, y también buenas herramientas digitales, a lo que hay que sumar el instrumento de mi propia voz personal y profesional (entrenada desde las herramientas del canto) que siempre gusta y es alabada por mis clientes.

Mi propuesta siempre es escribir el guión de la ponencia antes, para que se ajuste a tiempo y esté a gusto del cliente, y a partir del mismo, grabar un vídeo interpretando el guión de la ponencia delante de la cámara. Con ello ganamos en calidad de imagen, audio y, al final, calidad comunicativa, evitando los posibles cortes o problemas de señal. El cliente gana un vídeo de calidad para su videoteca formativa, o cursos formativos, además de la misma ponencia escrita, para otros soportes formativos. Yo como ponente, estoy en directo al comienzo para presentar, luego se lanza el vídeo, y tras el vídeo vuelvo al directo para atender preguntas, dudas o comentarios.


Las matriuskas del YO social: un modelo para mejorarnos en los contextos interpersonales

Ahora que estamos casi todos confinados en nuestras casas, y los que no lo están, tampoco gozan de la movilidad y la libertad de interacción social que teníamos hasta antes del COVID-19, puede ser un buen momento para reflexionar sobre nuestras interacciones sociales y mejorar las mismas cuando llegue el momento de salir a la escena social pública, a los intercambios diversos con muchas personas en todo tipo de situaciones. Para ello he creado un interesante modelo-metáfora que puede ayudarnos a mejorar nuestro logro interpersonal en unos casos, y en otros a identificar las causas que hacen que nos atasquemos en algunas interacciones, para ponerle remedio.

La metáfora de las capas del YO, representada en las matriuskas rusas, creo que es muy intuitiva, fácil de comprender y aplicar como método de autoayuda, o bien ayuda terapéutica para profesionales del coaching o la terapia. Se puede aplicar a todo tipo de situaciones de intercambio social: ventas, relaciones de pareja, familia, educación, ocio, es decir toda situación que, como decía el interaccionismo simbólico, suponga un intercambio de objetivos y necesidades personales e interpersonales.

Abraham Maslow, en su libro Motivación y Personalidad, insiste bastante en los beneficios del intercambio social como contexto satisfactor de nuestras necesidades de todo tipo: “estas necesidades básicas se pueden satisfacer en gran parte sólo por otros seres humanos y que, por tanto, la terapia debe tener lugar principalmente sobre una base interpersonal” (Maslow, 1954). Se refiere aquí Maslow a las terapias simples y breves, aquellas propias de los procesos educativos, de acompañamiento y coaching. Por tanto, planteo este modelo como una herramienta de mejora personal, tanto desde la autoayuda como desde la ayuda mediada por un psicólogo/a, educador/a, técnico o terapeuta.

Nuestras relaciones interpersonales, nuestro yo social en acción, puede ser entonces muy bien comprendido desde la metáfora de una matriuska con 5 capas. Vamos a verlo resumidamente en el cuadro siguiente desde la capa más externa a la más interior de nuestro yo, y luego explico con más detalle:

Capa
Representación
Significado
4
COMPORTAMIENTOS
Comportamiento externo y visible, tanto verbal como no verbal, y siempre en un contexto de interacción.
3
CAPACIDADES
Son nuestras habilidades y destrezas, tanto verbales como no verbales, que utilizamos como instrumentos de interacción para lograr nuestros objetivos de intercambio en las situaciones de interacción social.
2
ROLES
El rol está asociado al personaje que deseamos ser e interpretar (papel) en la situación de interacción. Estos roles pueden ser formales (por ej. cliente) e informales (por ej. qué tipo de cliente quiero yo ser / representar).
1
PENSAMIENTOS
Representan el equipaje cognitivo con el que vamos a la situación social y estamos en ella. No se trata tanto de conocimientos y teorías, cuanto de creencias y expectativas.
0
MOTIVACIONES
Son el origen de todo, y la parte más inconsciente: pocas veces reflexionamos sobre lo que nos mueve / necesitamos de verdad cuando nos dirigimos a una interacción social y participamos en ella.

Veamos con un poco más de detalle estas 5 capas del Yo social, dado que una buena comprensión de las mismas, con sus diferentes constructos y matices, nos ayudará mejor en la aplicación exitosa de esta herramienta.


Capa 4: COMPORTAMIENTOS. El comportamiento no se da en el vacío, siempre se da en un contexto que lo determina y donde puede evaluarse como eficaz / no eficaz, ajustado / no ajustado, etc., “en ese contexto”. Una persona muy eficaz en un lugar o contexto, puede no serlo en otro diferente, aún contando con las mismas capacidades sociales. La competencia y eficacia del desempeño comportamental vendrá determinada por las capas no visibles, como causas internas al sujeto, pero también por las circunstancias externas (la complejidad de la situación, los otros presentes en la misma y sus capacidades / identidades, los imprevistos, etc.). En esta capa, ofrece mucha más información la conducta no verbal que la conducta verbal: cómo andamos, con quién hablamos y con quién no hablamos, en qué lugar nos situamos, si tomamos la iniciativa o dejamos que la tomen otros, si llegamos puntuales o tarde, si nos vamos antes o nos quedamos hasta el final, etc.

Capa 3: CAPACIDADES. Cuanto más perfeccionadas y variadas sean, más posibilidad hay de logro de objetivos personales y compartidos. Nos ayudan en el control expresivo social, tanto de lo que deseamos mostrar a los demás, como de lo que deseamos ocultar. Las capacidades suelen estar alineadas con los roles (guiones sociales) que elegimos desempeñar en cada situación, y el grado de alineación ROL-CAPACIDAD es un indicador de éxito / logro. Las soft-skills o habilidades blandas, son importantes para configurar esta capa, que al ser inmediatamente la segunda, tras las conductas, transparenta bastante nuestra competencia social global ante los demás, y nos aporta esa seguridad personal y autoestima necesaria para el logro interpersonal. La formación y entrenamiento de estas capacidades y habilidades, nos ayudará siempre a dar forma socio-expresiva de modo eficaz a nuestros roles y, en definitiva, la expresión de nuestras necesidades, emociones, pensamientos y deseos ante los demás.

Capa 2: ROLES. Hay roles formales que prescriben nuestro comportamiento en cada situación, pero también hay de forma complementaria roles no formales que determinan (y transparentan) nuestra actitud y nuestros valores, así como nuestra identidad personal en la situación: esta distinción sociológica es esencial y clave para el éxito interpretativo en sociedad (tener claro mi papel y acomodarlo bien en la escena colectiva). Cada cual elige su “vestuario psicosocial” y físico en función de la identidad que desea representar y expresar ante los demás, eligiendo de los roles posibles en su atrezzo psicosocial. Hay personas con más “fondo de armario” psicosocial, que las hace más versátiles y flexibles, pero por otro lado tampoco conviene cambiar muy a menudo de rol, ya que nos pueden etiquetar de gente muy cambiante o “veleta”, con poca personalidad o criterio. Marcos psicosociales, como las variables dicotómicas o dicotomías del rol, que planteó en su día Talcott Parsons, pueden ayudarnos a comprender muchas situaciones y seleccionar mejor nuestro rol / actitud en las mismas. Otros más modernos, como los Seis Roles para Trabajar en Equipo, pueden ayudarnos a ser más eficaces en los equipos de trabajo. Modelos de interacción social basados en Estilos Sociales (patrones de interacción) como los Cuatro Animales de Compañía, también pueden ayudarnos a elegir / ajustar nuestro rol.

Capa 1: PENSAMIENTOS. Los pensamientos pertenecen a nuestro YO reflexivo, que elabora argumentos, predicciones, estrategias, acerca de las situaciones de interacción. Hay varios tipos de pensamientos: creencias, rutinas y patrones, positivos o negativos, etc., y ellos están en la base de nuestros sentimientos y nuestras actitudes previas a la situación social en la que vamos a participar. Los pensamientos adecuados, sostienen y generan emociones y actitudes adecuadas a la situación. La moderna ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso) recomienda tratar los pensamientos como algo “externo al sujeto”, desde una posición de observador disociado de los mismos, con el fin de saber manejarlos mejor y elegir en cada momento los que más nos ayudan. No se trata de sustituir los negativos por los positivos, sino más bien de aceptar los negativos, saber desprenderse de ellos (disociación cognitiva) y elegir cuáles nos acompañarán en cada interacción social, y cuáles dejaremos en casa.

Capa 0: MOTIVACIONES. Siempre que nos incorporamos a una situación de interacción social, participemos más o menos de ella, lo hacemos desde unos motivos, que a su vez están basados en unas necesidades (A. Maslow). Estas necesidades, que pueden ser de diversa índole (Jerarquía de Maslow) están detrás de nuestras motivaciones, y generalmente son inconscientes. Mi dinámica llamada "El Radar de las Emociones" puede ayudar a clarificar mucho esta capa esencial que está en el inicio del yo social. Se concretan en objetivos de interacción social, más o menos explícitos, más o menos formalizados. También hay una motivación de sentido (V. Frankl): interaccionamos con otros y con el mundo porque todo ello tiene un sentido para nosotros y nuestra vida. Pero es importante clarificar qué nos mueve y qué necesitamos, por ejemplo, antes de ir comprar (situación de interacción social por excelencia) para que dicha interacción sea un éxito siempre. Dada la relación estrecha entre motivaciones y emociones (ambas vienen de la misma raíz latina movere = nos mueven), aquí también habremos de tenerlas en cuenta, y en todas las capas, ya que la corriente emocional afecta y es afectada por los pensamientos, los roles que elegimos representar, así como matizando las capacidades comunicativas.

De modo que, a continuación, ofrezco unos consejos prácticos para lograr éxito psicosocial en nuestras interacciones cotidianas e importantes: subrayo importantes porque tampoco tiene sentido aplicar este modelo a todas las situaciones, sólo a aquellas realmente significativas o problemáticas para nosotros, con el fin de identificar la capa-problema e introducir los cambios oportunos. Dicho esto, puede ayudarnos a mejorar nuestras interacciones:
  1. Informarse previamente del contexto, sus características, datos, requerimientos y prescripciones normativas y de rol, etc.
  2. Valorar nuestras capacidades para desenvolvernos en dicho contexto, así como prever los posibles problemas y dificultades con que nos podemos encontrar.
  3. Elegir el rol más adecuado y su atrezzo (físico y psicosocial) a la situación, tanto formal (prescrito) como el no formal (actitud, estilo, identidad). Hacernos la pregunta: ¿Qué se espera de un buen/a (ROL: estudiante, candidato/a, participante, ponente, cliente, compañero/a…) en esta situación?
  4. Revisar nuestros pensamientos, tratando de identificar los que nos generan temores, los que pueden limitarnos (creencias limitantes), los que nos disuaden de no asistir, así como aquellos que nos ayudarán tanto antes como durante (mantras) la situación de interacción. Siguiendo los postulados del yo reflexivo de la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso): aceptarlos todos (buenos y malos), saber disociarse de los pensamientos (escribiéndolos en un papel, por ejemplo) y elegir los que nos acompañarán en cada situación.
  5. Tomar conciencia de nuestras motivaciones y necesidades, clarificarlas, para saber realmente qué nos mueve en esa situación, o qué nos debe mover. Clarificar también la motivación principal que debe ser la que alimente todo el sistema, todas las capas. Como afirma Maslow (1954), las motivaciones generalmente son inconscientes, pero las verbalizamos en forma de deseos. Preguntarnos entonces: ¿Qué deseo YO realmente, que quiero, qué me mueve-apasiona? Esa clarificación es el inicio de todo, y puede funcionar como una corriente o hilo conductor que vaya atravesando y tejiendo todas las capas, para aportarnos la necesaria seguridad y convencimiento en la actuación final.
  6. Y algo muy importante: los contextos de interacción social, lo son también de interacción prosocial, es decir, que no se trata sólo de satisfacer nuestras necesidades, sino también de ayudar a otros a satisfacer sus necesidades, mediante nuestros roles adecuados, capacidades y comportamientos. No olvidemos que, la motivación más alta en la jerarquía de Maslow (realización personal) incluye los valores sociales de mejorar el mundo y nuestro entorno, dotar a nuestra vida de un sentido dejando una huella positiva en los demás, y poner nuestras capacidades al servicio de los otros.
El cuaderno didáctico de esta dinámica "Las Matriuskas del Yo Social" está disponible también en Amazon, con todo el material recortable (test incluido) para trabajarlo en aula con los participantes: https://www.amazon.es/dp/B087RGBTMQ

César García-Rincón de Castro (2020)
Blog inscrito en CEDRO (www.cedro.org)

CoronaVIRTUS: la Corona de las Virtudes. Un juego-dinámica para el desarrollo moral en la infancia.

Esta propuesta didáctica consiste en facilitar a los niños y niñas el logro personal de una Corona de 5 Virtudes, desde la simbología de lo que significa una coronación, así como el juego de palabras con el CoronaVirus (virus con forma de corona). La coronación canónica es uno de los ritos litúrgicos católicos, instituido en el siglo XVII e incorporado en el siglo XIX a la liturgia romana, usado para resaltar la devoción por una advocación mariana y consiste en la imposición de una corona o coronas al icono o imagen escogida. El origen de este rito se sitúa en el siglo XVI, cuando los hermanos capuchinos, como culminación de sus misiones evangelizadoras, recogían joyas como símbolo de conversión y desprendimiento que fundían para confeccionar con ellas una corona para la Virgen.

La Corona de las Virtudes, o CoronaVirtus, que proponemos, utilizará el mismo principio: esfuerzo, renuncia, autocontrol, desprendimiento, por estas joyas llamadas virtudes, que cristalizan en comportamientos éticos y, por tanto, valiosos. Cuando se logran todas las virtudes de la CoronaVirtus, entonces el niño/a queda coronado en una Fiesta Grande de tipo familiar o social, en la que además puede recibir algún tipo de obsequio o reconocimiento junto con la corona.

El juego de palabras con el CoronaVirus (COVID-19), por cuestión de actualidad, creo que le puede dar un valor añadido a la dinámica-ejercicio en un doble sentido: 1) Facilitando la atención hacia la misma por la similitud del nombre, y 2) Haciendo una lectura positiva y constructiva del problema (pandemia) con una dinámica que además sirve para solucionarlo desde las virtudes públicas ligadas al confinamiento, cuya etimología viene de “confinis” (vecino, que comparte un límite común) y significa ser capaces de compartir y respetar esos límites que nos auto-imponemos para solucionar un problema que nos toca a todos.

Conviene que tengamos claro qué es una virtud, para no confundirla con un valor, aunque tienen algunas cosas en común. La virtud, etimológicamente, viene del latín “virtus”, y virtus es la traducción latina de la palabra griega “areté”, que significa excelencia, una cualidad del carácter que hace excelente a una persona. Cuando se tiene más de una virtud, entonces hablamos de “aretai” como conjunto de cualidades que hacen especialmente excelente a una persona, que supera la tendencia a la mediocridad. De modo que las virtudes son cualidades que hacen excelentes a las personas. Dichas cualidades se concretan en “hábitos de perfección” de la persona, y por tanto la repetición y entrenamiento de esos hábitos es la vía para ir siendo mejores personas cada día. El objetivo de la CoronaVirtus es precisamente ese: un juego para entrenar (acompañar, mostrar, enseñar, valorar, modelar) esos hábitos de perfección asociados a cada virtud importante.

¿Cómo hacer la CoronaVirtus? Podemos reciclar una corona de cartón de las que dan a los niños en las fiestas de cumpleaños de las hamburgueserías o restaurantes, y la usaremos por el interior, que generalmente no está serigrafiado. Como estas coronas suelen tener 5 puntas, en cada una de las puntas de la corona escribiremos una virtud importante, y dividiremos la corona en 5 secciones o partes iguales (con líneas discontinuas con un rotulador, por ejemplo) de forma que cada semana, el niño/a deberá ser un embajador y ejemplo de esa virtud en su entorno familiar, escolar y social en general. Sus educadores (padres/madres, profesores, monitores…) serán los que, a partir de indicadores y comportamientos concretos de cada virtud valorarán si se ha logrado o no. En caso de no lograrse, se prolongará el entrenamiento de la virtud una semana más. Cuando se logre, entonces permitimos al niño/a pintar y colorear esa parte / sección de la corona, y pasa a entrenar la siguiente virtud, y así sucesivamente hasta las 5 semanas.

También podría hacerse un plan más breve, tal vez inicial o básico con niños/as más pequeños (5-6 años), en el que planteemos la consecución de la CoronaVirtus de Lunes a Viernes, trabajando cada día de la semana una virtud. En este caso propongo la siguiente rutina pedagógica para padres / educadores:
  1. INVESTIGACIÓN: investigar/buscar en sus cuentos un personaje que represente o exprese (ilustración) a la virtud de ese día, y uno que no la represente, que sea todo lo contrario. Personaje CON y personaje SIN. Mostrarlo y explicarlo a los padres.
  2. REFLEXIÓN: escribir en su cuaderno y luego explicar a sus padres / educadores tres ejemplos de consecuencias tres tareas cotidianas hechas CON y hechas SIN la virtud. Siguiendo esta lógica: "Cuando hago (tarea) CON (virtud) entonces ocurre que... Pero si hago (tarea) SIN (virtud) entonces ocurre que...". Enseñarlo a los padres/educadores y comentarlo con ellos.
  3. EXPRESIÓN: representar a sus padres/educadores la virtud contando una "breve historia" a partir de un guiñol con sus juguetes, o una "escena representada por los mismos" (colocados inmóviles en un espacio, como un cuadro).
De todos modos, desde www.cocinandoaprendizajes.org ofrecemos un diseño de CoronaVirtus gratuito para recortar y montar. La puedes obtener AQUÍ. Esta es la imagen del PDF de dos páginas que está en el enlace:



Es importante destacar que las virtudes son acumulativas, es decir, que en la semana 2, el niño/a, además de seguir siendo ejemplar en la virtud lograda la semana anterior, deberá serlo en la virtud a entrenar esa semana, y así sucesivamente. Veamos cuáles serán estas virtudes y en qué tipos de hábitos / comportamientos se concretarán. El cuadro de abajo contiene 8 virtudes (las 4 cardinales de Aristóteles, dos de las tres cristianas formuladas por Santo Tomás, y alguna más que nos aportó San Agustín) con el fin de que cada educador/a seleccione aquellas 5 que más le convenga trabajar con cada niño/a, y además también en el orden que considere más necesario para el niño/a (por ejemplo, si es un niño/a con poca templanza y autocontrol, parece lógico empezar por esta virtud y asegurarla, antes de trabajar las demás).

Pongo a la derecha del cuadro tres ejemplos de hábitos de perfeccionamiento en cada virtud, pero no es una lista cerrada, cada educador/a puede añadir y seleccionar (o adaptar la redacción) los que considere oportunos y convenientes en su contexto. En cualquier caso, es muy importante comunicar a los niños/as lo que esperamos de ellos, es decir, decirles claramente los comportamientos / hábitos que vamos a valorar en cada virtud cada semana: si no se los explicamos, no esperemos que ellos lo adivinen; en educación no hay que dar por hecho que el niño/a “debería saberlo”, es un error y una limitación.

Virtudes
Definición
Ejemplos  hábitos  de perfeccionamiento
JUSTICIA
Capacidad para valorar y obrar según una ética de los intercambios: dar y recibir, derechos y deberes (conmutativa), ayudar más al que más lo necesita (social), saber repartir de forma justa (distributiva) y cuidar la Tierra (universal).
· Dar las gracias cuando le sirven, servir él también.
· Ayudar especialmente al más pequeño, sobrecargado/a, débil, enfermo/a, etc.
· Compartir cosas, espacios y tiempo con todos.
FORTALEZA
Capacidad de enfrentarse a la adversidad, a los problemas, a las situaciones difíciles, de ser resilientes, adaptativos y flexibles en lugar de inflexibles e intolerables con los cambios.
· Adaptarse a los cambios de organización, horarios, etc.
· Apoyarse en los demás ante situaciones difíciles, pedir ayuda.
· Cultivar el buen humor y la creatividad.
TEMPLANZA
Capacidad de autocontrol y autodominio emocional, sabiendo frenarse y pararse a tiempo, manejando el estrés y los conflictos con diálogo y paciencia, usando herramientas útiles para ello.
· Utilizar estrategias de control emocional: contar hasta diez, respirar, relajarse…
· Escuchar más antes de hablar cuando discutimos o tenemos un conflicto.
· Expresar la ira y el enfado con actividades artísticas: música, pintar, bailar…
PRUDENCIA
Capacidad de anticipar consecuencias, de pensar antes de actuar, de prevenir y no ser temerarios, de tomar decisiones valorando diversas opciones y consultando.
· Conocer y utilizar las normas de seguridad y prevención de riesgos y cuidar de la salud.
· Conocer y utilizar especialmente la conducta para evitar contagiarse y contagiar el COVID-19.
· Llevar una vida saludable: actividad física, comida saludable y variada, etc.
HUMILDAD
Capacidad de reconocer nuestras habilidades y dones, poniéndolos al servicio de otros sin soberbia ni superioridad, sin vanagloriarnos de ello, reconociendo y valorando también en los otros sus cualidades y logros, así como nuestras limitaciones y puntos de mejora.
· Aceptar las propias limitaciones con realismo y espíritu de mejora.
· Valorar las cualidades y logros de los demás, aunque sean mejores que las nuestras.
· Evitar jactarse y vanagloriarse con sentimiento de superioridad ante los demás aunque realmente se sea muy bueno en algo.
PERSEVERANCIA
Es la capacidad de permanecer fieles a nuestros compromisos, a nuestro papel o rol en la relación con los demás, así como el cultivo progresivo de nuestros dones y cualidades, sabiendo afrontar las invitaciones y tentaciones egoístas y cómodas que llevan al abandono de las tareas.
· Cumplir los horarios y tareas escolares en casa.
· Mantener las rutinas de actividades y tareas de desarrollo personal (artísticas, deportivas…).
· Identificar las tentaciones e invitaciones al abandono de nuestras tareas de desarrollo y crecimiento.
ESPERANZA
Capacidad de esperar el bien, el mejor resultado posible, de forma activa, trabajando y colaborando por que así suceda, confiando en que los demás harán todo lo que puedan por lograr el mayor bien para todos, y otorgándoles nuestra confianza.
· Confiar en los demás ante situaciones de incertidumbre: padres, médicos, profesores, compañeros/as.
· Depositar confianza y esperanza en otros, diciendo “confío en ti”.
· Apoyar y animar a las personas que trabajan por aquello que esperamos se resuelva (P.Ej. el aplauso a los sanitarios).
CARIDAD
Capacidad de amar a los demás, de ayudarles sin esperar nada a cambio, sin exigir ni pedir alguna contraprestación por ello, de perdonar a los demás sin llevar cuenta de ello y sin condenar.
· Llamar a los familiares o amigos que más lo necesiten.
· Ayudar en el hogar o colegio sin esperar premio o reconocimiento.
· Ayudar con iniciativa, antes de que nos lo pidan, estando pendientes de lo que se necesite.

César García-Rincón de Castro (2020) - Blog inscrito en CEDRO (www.cedro.org)

Cooperación y conducta prosocial durante el confinamiento social por COVID-19

El ser humano ha evolucionado gracias a la cooperación, no a la competición. Del mismo modo, los mayores logros de la humanidad, siempre han sido gracias a esfuerzos cooperativos, a las inteligencias compartidas, o la diversidad cognitiva como se le llama ahora al nuevo paradigma del trabajo en equipo. En estos días de confinamiento y estados de alarma, catástrofe, etc., según las denominaciones de cada país, es frecuente escuchar mensajes y eslóganes (hastag también) que ponen el acento en la unidad, la cooperación y la solidaridad. Desde luego que no falta razón en ello, ya que esa es una parte muy importante y clave de la solución, porque es algo que depende de mi y depende de ti, de todos, de nuestra interdependencia positiva.

Pero el riesgo de hablar de cooperación y solidaridad, bellas palabras sin duda, es que el discurso no aterrice en la realidad, es decir, que no dispongamos de un mínimo marco conceptual para saber interpretarlas bien y, sobre todo, saber realizarlas en hechos y comportamientos virtuosos alineados con estos grandes valores y principios. Este es el objetivo de mi post: ofrecer un marco desde la Conducta Prosocial que nos ayude a acrecentar la calidad y cantidad de nuestra necesaria solidaridad y cooperación, sobre todo en estos tiempos.

La conducta prosocial se define como todo comportamiento positivo con el objetivo de beneficiar a otros por encima del beneficio personal (González Portal, 1995). El constructo prosocial, se construye así sobre una dimensión positiva de orientación interpersonal y opuesta, por tanto, a aquellas dimensiones de orientación interpersonal de signo negativo, de tal modo que como ha demostrado la investigación de González Portal (1995) podemos hablar de conducta prosocial como contraposición a la conducta antisocial: cuando más crece una más decrece la otra.

Personalmente, llevo más de 25 años investigando y proponiendo la educación de la prosocialidad desde diferentes marcos y programas pedagógicos, en 2001 realicé una Tesis Doctoral sobre este constructo desde una propuesta pedagógica de la solidaridad y la cooperación social. Una de las formas de aumentar la cantidad y calidad de los comportamientos prosociales, que es lo que quiero compartir aquí, es algo tan sencillo como aumentar los repertorios conductuales: saber más, nos lleva a saber hacer más y mejor. Cuantas más posibilidades tengamos de aumentar nuestra prosocialidad compartida en estos tiempos de confinamiento por COVID-19, más aumentará la solidaridad colectiva, y por tanto más probabilidades tendremos de controlar y solucionar este problema antes.

Para este objetivo nos ayudará un sencillo marco que intuí ya hace bastantes años y he vuelto a publicar recientemente (GARCÍA-RINCÓN, 2019), acerca de tres tipos de comportamientos prosociales o de ayuda: física, psíquica y social. Además, cada uno de estos tres tipos de ayuda, se puede subdividir en dos tipos de solidaridad que es necesario tener en cuenta, y que en esta coyuntura cobran mucha importancia:

  1. Solidaridad INTRAGRUPAL: es decir, la que se expresa y realiza dentro del propio grupo, familia, clase, etnia o comunidad.
  2. Solidaridad INTERGRUPAL: la que se expresa y realiza con los diferentes a mí, con los qeu están más allá de los cercanos y próximos tanto física como cultural, religiosa o ideológicamente.
Siempre he defendido que la solidaridad más necesaria de las dos, la que tiene más valor, es la intergrupal, dado que implica ser empáticos con los diferentes (la empatía es el principal determinante de la prosocialidad, sin empatía no hay ayuda realmente estable y de calidad). Suelo citar al Buen Samaritano como ejemplo: en realidad ayudó a un judío, y en aquella época no se hablaban samaritanos y judíos, lo recuerda también el pasaje evangélico de la mujer samaritana en el pozo de Jesed, cuando se sorprende de que Jesucristo (judío y además hombre) se acercara a hablar con ella.

La solidaridad con los del propio grupo, clase, etnia o comunidad autónoma, es buena y necesaria, pero insuficiente en un mundo global, interdependiente y herido como el que habitamos, y en estos tiempos cobra un mayor protagonismo y significado aún la solidaridad intergrupal. Bien, pues veamos este cuadro explicativo de los tres tipos de solidaridad, desde la óptica INTRA e INTER, y con algunos ejemplos que he puesto de cosas que podemos hacer por aumentar esa cantidad y calidad de solidaridad y cooperación. Evidentemente, la lista no está acabada, dejo a criterio de cada cual, aumentarla, pero en todo caso, el propio marco nos hará caer en la cuenta de más cosas que podemos hacer, por un lado, y por otro lado nos inspirará sugerencias y posibilidades en nuestros entornos familiares, sociales y profesionales de influencia.


Tipo de conducta
Descripción
Ejemplos
INTRAgrupales
Ejemplos
INTERgrupales
Ayuda física
Sostenimiento físico, de bienestar y salud, y aportación constructiva a necesidades materiales o básicas de los otros.
-Prestar-compartir cosas y espacios.
-Colaborar en las tareas domésticas.
-Cuidarnos, evitar riesgos y accidentes domésticos.
-Extremar las medidas y comportamientos de contagio dentro del hogar o comunidad.
-Ayudar a vecindario en sus necesidades básicas.
-Compartir diversos materiales y cosas, de forma segura.
-Dar información y soporte útil y práctico a otros.
-Extremar las medidas y comportamientos de contagio fuera del hogar.
Ayuda psíquica
Apoyo psicológico de cara a motivar, consolar, animar o restablecer el equilibrio, así como ayudar a crecer.
-Apoyar y animar a quien más lo necesite.
-Escuchar y acompañar a nuestros familiares y amigos.
-Mostrar empatía y comprensión más a menudo.
-Valorar al otro, su esfuerzo de adaptación y superación.
-Ayudar a los hijos en sus competencias educativas digitales.
-Proponer y motivar hábitos saludables.
-Llamadas y mensajes de apoyo a personas que están en primera línea.
-Bloquear cadenas de mensajes ofensivos, negativos o desmoralizantes.
-Participar en gestos de apoyo y reconocimiento.
-Evitar la saturación informativa.


Ayuda social
Construcción ético-social de un entorno de convivencia, de justicia y de paz, para el cumplimiento de sus objetivos y el bien común.
-Cumplir normas familiares básicas.
-Mantener un ritmo y una dinámica comunitaria compartida.
-Dotarnos de unas normas especiales o provisionales que nos ayuden como equipo.
-Promover encuentros virtuales de familiares y amigos.
-Consumo sostenible y medio ambiente.
-Cumplir el contrato social habitual (deberes ciudadanos).
-Cumplir el contrato social excepcional (Estado de Alarma).
-No acaparar productos y alimentos de forma injustificada.
-Voluntariado social: presencial y/o virtual.
-No difundir bulos y fake-news.
-Apoyar a colectivos vulnerables.
-No tomarnos la justicia por nuestra mano: hacer saber los incumplimientos que veamos por canales y recursos oficiales.

César García-Rincón de Castro (2020)

Bibliografía citada.

GARCÍA-RINCÓN, C. (2019). Cómo educar las competencias y actitudes prosociales. Marcos teóricos, indicadores y actividades. Madrid, Prosocialia - Amazon Independently Published.

GONZÁLEZ PORTAL, M.D. (1995). Conducta prosocial: evaluación e intervención. Madrid, Morata.

La Resiliencia como vacuna psico-social frente a la pandemia del Coronavirus (COVID-19)

La crisis actual provocada por la pandemia del Coronavirus (COVID-19) no tiene parangón en la historia de la Humanidad, tanto por la rapidez de su contagio, como por la magnitud global de la misma, así como su influencia en todos los órdenes y sectores de nuestra vida. En unos aspectos creará problemas y dificultades serias, y en otros, sin embargo creará oportunidades y efectos positivos, como por ejemplo una mejora medio-ambiental a corto y medio plazo en todo el planeta.

Lo cierto, es que esta pandemia global nos va a situar como humanidad en una nueva época: nada va a ser igual después del Coronavirus, esta situación global va a generar considerables cambios en nuestras sociedades y formas de vida a todos los niveles. Asumir esta realidad, aceptarla es esencial como primer paso. Pensar que esto pasará en unos meses y todo seguirá igual que antes, significa no ser mínimamente consciente de las interrelaciones globales que gobiernan nuestras vidas, así como del impacto que esta situación está teniendo ya en todos los órdenes.

Pero, ¿Qué es la resiliencia y por qué será la vacuna psico-social contra la pandemia del Coronavirus? La resiliencia es un concepto utilizado en física para describir a los materiales que son resistentes a fuerzas y presiones sin romperse, debido sus cualidades elásticas y deformables, pero que tras el fin de la fuerza o presión, vuelven a su estado o forma inicial. Una mente resiliente (tanto invididual como colectiva) es capaz de sobrevivir a fuertes presiones y sobrecargas psíquicas, es capaz de volver a encontrar el equilibrio y la forma, como una pelota de goma-espuma que podemos deformar presionándola, pero que luego vuelve naturalmente a su equilibrio estructural. Lo mismo que hay personas resilientes, hay organizaciones resilientes, ciudades resilientes y hasta países que saben adaptarse y resistir las adversidades de todo tipo.

Veamos cómo podemos asentar y reforzar los 6 pilares de la resiliencia que nos propone Luis Rojas Marcos (2010)[1] tanto a nivel individual como a nivel social y prosocial (aumentar la resiliencia en otros y en la sociedad):

Conexiones afectivas. La base primordial en la que se apoya la resiliencia es nuestra capacidad para comunicarnos, relacionarnos, convivir conectados afectivamente y apoyarnos unos a otros. ¿Cómo nos relacionamos con las diferentes personas en nuestros ámbitos sociales? Es indispensable tener un sostén emocional, aunque sea de una sola persona, los lazos afectivos son nuestro salvavidas psicológico. En una situación de confinamiento domiciliario como la que vivimos, de algún modo estamos obligados a estar juntos de nuevo durante más tiempo: procuremos que esa convivencia favorezca la resiliencia de todos, no caigamos en el sálvese quien pueda y la ley del más fuerte: de esto nos va a salvar la cooperación, no la competencia. Pero hay muchas personas que viven solas, y en este sentido mantener las conexiones afectivas a través de los dispositivos de comunicación digital será esencial. El voluntariado, si no puede ser directo por precaución, habrá de ser de compañía y escucha digitalizada con los más vulnerables: que sientan que estamos con ellos.

Funciones ejecutivas. Sentir que se es eficaz o estar convencido de poseer lo que se hace falta para ejecutar las acciones necesarias y vencer situaciones adversas, fomenta pensamientos como “yo puedo”, “tengo preparación”, “tengo lo que necesito para lograrlo”. Como resultado de estos pensamientos estimulantes, dedicamos más esfuerzo a superar los retos, estamos menos predispuestos a tirar la toalla y nos imaginamos venciendo la adversidad. Durante esta situación de epidemia, es normal que la mayoría de la gente, en una primera fase, piense en cómo pasarlo lo menos mal posible, en cómo afrontar el día a día, la enfermedad quienes hayan enfermado por el virus, y se observa una auténtica eclosión de mensajes, vídeos y recursos para ayudar a las personas a gestionar su salud, su vida y sus emociones en este momento. Pero esa primera etapa ha de dar paso a otra de proyección de futuro, de irse preparando ya para cuando el aislamiento forzoso acabe, de ir mentalizándose de que todo va a cambiar y no vamos a volver a la misma situación, y en este sentido, de tener ya un horizonte y unos objetivos en mente.

Centro de control interno. Elemento fundamental de la resiliencia es localizar y mantener el centro de control dentro de uno mismo. Ante las amenazas peligrosas y los problemas, las personas que mantienen el sentido de autonomía y piensan que dominan razonablemente sus circunstancias o que piensan que el resultado está en sus manos, responden con mayor coraje, resisten mejor y se enfrentan más eficazmente a la adversidad. Interiorizar nuestra capacidad de dirigir nuestra vida y adueñarnos del centro de control en momentos difíciles ayuda a superarlos, pues nos estimula a tomar la iniciativa y buscar respuestas: antes de esperar a que las cosas cambien, prueba a cambiar tu comportamiento o actitud ante las cosas. Para ello nos va a ayudar, hacernos desde ya un plan de vida en esta situación, un programa diario que incluya ejercicio físico, lecturas y formación, trabajo en equipo con las personas que estás, manutención adecuada, así como prevención de todo tipo de riesgos en el hogar: un accidente doméstico en estos momentos es malo para nosotros y para los centros sanitarios que están saturados. Es decir, no caer en el sofá del entretenimiento, comer y beber sin necesidad para matar el tiempo, forrarse a series y películas, etc. Es bueno programarse un poco de distracción, pero no tanto como para huir de la realidad constantemente: asumir la realidad y su dimensión, y estar en actitud y a la altura para superarla. Sentido de autonomía también para cooperar con las normas y requerimientos que las autoridades dicten: las personas más heterónomas en ética y valores, serán las que forzarán las actuaciones y sanciones policiales.

Autoestima. Un ingrediente primordial de la autoestima es la capacidad de dirigir nuestro programa de vida. Cuando la opinión que tenemos de nosotros mismos es positiva, la resiliencia se fortalece. Variable esencial de la felicidad en todas las investigaciones y encuestas es la “satisfacción personal con uno mismo”.  La autoestima más valiosa es la que, además de favorable, se basa en el conocimiento de nuestras capacidades y limitaciones, o como dice Reinohld Niebuhr, la que nos permite aceptar con serenidad las cosas que no podemos cambiar, nos infunde valor para cambiar las que podemos cambiar y nos inspira la sabiduría para distinguir las unas de las otras. Cultivar nuestra autoestima y, sobre todo, la autoestima de los demás, será clave en situaciones de crisis y adversidad colectiva como la que estamos viviendo. Acciones como ponerse de acuerdo y salir al balcón o terraza de las casas para aplaudir al personal sanitario a la misma hora todos, generan en dichas personas autoestima y fortaleza, pero en los que aplaudimos genera un sentimiento de unidad: aunque cada cual está en su casa, estamos unidos en lo esencial, y eso es tranquilizador y motivador para seguir afrontando la situación. Necesitamos autoestima individual, pero también fortalecer nuestra autoestima como sociedad y como humanidad: cuanto más unidos estemos, mejor nos sentiremos como sociedad, mejores resultados tendremos.

Pensamiento positivo. Los hombres y mujeres optimistas se muestran más dispuestos a buscar nueva información sobre los sucesos que les preocupan. A menudo el peor enemigo de personas abrumadas por sucesos adversos no es tanto la gravedad de sus circunstancias como sus paralizadores miedos imaginarios. Nuestra forma de interpretar el mundo influye en nuestro estado de ánimo y viceversa. Edward de Bono afirma en su libro “El factor positivo” lo siguiente: la felicidad es una cuestión de percepción, depende dónde miremos o en qué nos fijemos habitualmente. Pensar en el éxito de nuestras decisiones de ayudar a otros, pensar que su problema sí tiene solución si nos enfocamos en sus fortalezas, etc., son factores que potencian el compromiso social. Ciertamente, en una situación como esta, uno está tentado cada poco tiempo de revisar las noticias y los datos sobre las estadísticas, números de infectados, etc. Y al tratarse de una epidemia de carácter exponencial, no faltan los pensamientos y visiones apocalípticas de algunas personas. Tampoco faltan en algunos medios los casos más terribles y angustiosos, los titulares impactantes, etc. Pero hay que saber ver también las noticias positivas, las estadísticas de personas curadas, etc. Y más allá de esto conviene pensar en las consecuencias y factores positivos que esconde toda crisis o adversidad: ¿Qué nuevos trabajos surgirán o están surgiendo ya y tal vez es un momento para buscar empleo? ¿Cómo mejorará esto nuestras vidas en adelante? ¿Qué ventajas puede tener para el mundo la reducción drástica del consumo de combustibles fósiles y contaminantes? Conviene hacerse algunas preguntas en positivo también, sin negar la evidencia y gravedad del problema, pero sabiendo distanciarse a ratos del mismo y empezar ya a ver más allá, ir preparando el día después.

Motivos para vivir. Encontrar un sentido a lo que hacemos, elaborar el enunciado de la propia misión personal es clave para resistir y adaptarse a las circunstancias adversas, para buscar soluciones. Son las pasiones y no los instintos, el combustible de la esperanza, el ingenio y el valor, y transforman a los seres humanos en luchadores incansables. El amor a los demás es la respuesta al problema de la existencia humana, ya nos lo dijo Erich Fromm en “El arte de amar”. Nuestra transitoriedad o caducidad en la vida, lejos de apagar nuestras ilusiones y proyectos, a menudo se transforma en una fuente arrolladora de energía física y emocional, en un manantial de creatividad y pasión por la vida, en un poderoso aliciente para luchar por sobrevivir. Este es quizá el pilar de la resiliencia más importante ahora: una crisis de la magnitud de la pandemia que estamos viviendo, va directamente a interrogar y replantear nuestro sentido de la vida, nuestro papel en este mundo, tanto de forma individual como colectiva, y nos hará las grandes preguntas de nuevo, esas que en el ajetreo y la velocidad a la que vivimos no nos hacemos: ¿Dónde vamos como humanidad? ¿Para qué estamos aquí? ¿Qué sentido tiene la vida que vivimos y cómo la vivimos? ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo nos gustaría que fuese el mundo, que podríamos rediseñar después de esta situación?

Como resumen de esta reflexión, me atrevo a sugerir las tres cosas siguientes para aplicarnos en nuestra vida:

1.   Irnos haciendo a la idea que cuando salgamos de nuestras casas, de esta situación tan complicada y difícil, estaremos estrenando una nueva época de la humanidad, llena de problemas y situaciones que reconstruir, sí, pero también llena de oportunidades. Tener esa visión más amplia nos ayudará a enfocar mejor nuestro futuro a corto y medio plazo. Tanto de forma individual, como si somos empresarios/as, gestores, profesionales, etc., empezar a pensar ya cómo nos vamos adaptar a una nueva situación que no sólo será económica, sino que también afectará a las políticas y estilos de vida, y a muchos ámbitos y dimensiones de nuestras vidas.
2.    El ser humano ha evolucionado gracias a la cooperación, no a la competición. Las actitudes egoístas y antisociales no ayudan, serán un gran obstáculo para superar la pandemia y todo lo que supone: estar unidos, remar todos a una, ayudarnos, cuidarnos y animarnos mutuamente, estar pendientes de los más débiles y abandonados, saber renunciar a bienes y derechos por el bien del conjunto. Igualmente, la competición insolidaria y feroz tras la pandemia, la actitud de sálvese quien pueda o el aprovechamiento poco ético de los sectores claves para la recuperación y adaptación, tras la pandemia, crearán conflicto y desigualdades más extremas. Especial atención debemos tener ante el virus de los discursos totalitarios y xenófobos que verán en la pandemia el caldo de cultivo idóneo para justificar y contagiar sus ideas y creencias etnocéntricas y nacionalistas, en detrimento de los procesos y conquistas de la ciudadanía global, el cosmopolitismo y el mestizaje cultural.
3.   Tener esperanza, vivir en clave de optimismo inteligente. La esperanza no es una actitud pasiva, sino todo lo contrario, es confiar en uno mismo y los demás, en que la sociedad en su conjunto va a superar esto, vamos a salir de esta y a volver más fuertes como Humanidad, vamos a aprender mucho de esta situación y de ella también van a surgir cosas positivas, y por tanto, ponernos ya a trabajar por ello en lugar de dejar que el tiempo pase y se ocupen los demás. Sentirnos parte de esta lucha con nuestra actitud y nuestro grano de arena: animando, apoyando, cumpliendo las instrucciones, incluso denunciando a quienes no colaboran por el bien del conjunto. Optimismo inteligente, concepto acuñado por Carlos Hernández (2013)[2] es enfocarse en las fortalezas propias y ajenas, tanto individuales como colectivas, en lo positivo de todos y de esta situación, que como todas las crisis, lo tiene y lo tendrá.

César García-Rincón de Castro (Marzo 2020)


[1] ROJAS MARCOS, L. (2010). Superar la adversidad. El poder de la resiliencia. Madrid, Espasa.
[2] HERNÁNDEZ, C. (2013). Ser feliz, una cuestión de actitud. Optimismo para torpes. Madrid, Anaya – Oberón Práctico.