Itinerario de Coaching en Valores Corporativos

La mayoría de mis propuestas formativas se diseñan sobre el terreno, no tanto sobre la mesa del despacho. El despacho está para sistematizar lo aprendido en un curso o taller formativo, para mejorarlo. También surgen ideas, pero necesitan ser refutadas en la realidad, con las personas a las que entreno, y de las que también aprendo mucho.

Una de estas sistematizaciones es mi Itinerario de Coaching en Valores Corporativos. Pero, de ¿dónde surge esta idea? Pues surge trabajando con un excelente equipo de personas en una PYME en Madrid: Gestoría Lirola. Hice con ellos un taller de trabajo en equipo, y de ahí surgió la idea de hacer un vídeo de Navidad con todos/as para felicitar a los clientes. Como su principal actividad es la matriculación de vehículos (flotas de empresa, particulares, históricos), se me ocurrió hacer un ejercicio previo de qué palabras definían mejor para todos ellos la "atención al cliente". Y les propuse que las imprimiéramos en placas de matrícula para hacer con ello el vídeo felicitación de Navidad, que fue este, y que yo produje y grabé incluso el audio de fondo, porque además de formador y consultor, también me dedico a la música y me apasiona hacer vídeos.



El vídeo tuvo mucho éxito entre los clientes de Gestoría Lirola. Y tras el mismo, se me ocurrió diseñar esta propuesta de Itinerario de Coaching en Valores Corporativos, con sesiones de trabajo mensuales de 1,5h, así de fácil para el cliente, y en el horario que mejor le venga, para no interrumpir mucho la jornada de trabajo. En las PYMES de atención al público y dependientes de varios servicios públicos (tráfico, empresas) no es sencillo ni rentable parar la actividad una jornada o incluso media.

¿En qué consiste? Es muy sencillo, todo comienza con una actividad lúdica de la que deben salir los 5, 6, 7, 8 o 9 valores clave. En este caso fue el vídeo de Navidad. En otros casos hemos compuesto y grabado una canción (llevando yo la base musical previa y haciendo los empleados la letra que contenga todos los valores). Lo importante es que sea una actividad emocional, y que deje una huella lo suficientemente profunda (un ancla como diríamos en PNL) como para que marque un camino a seguir. Una vez que tenemos esos valores asociados a ese producto creativo, entonces proponemos las sesiones de coaching de valores una vez al mes.

Estos valores, como listado esencial que resume el valor que aporta una empresa, su modo de ser como organización orientada a la satisfacción de sus clientes, son MUY IMPORTANTES, porque de la concreción y observancia de los mismos en el día a día, depende el éxito en el trabajo, tanto individual de cada persona, como el logro y resultado compartido.

Por ello, parece lógico y oportuno aprovechar este trabajo previo compartido y aceptado por todos, para plantear un Plan de Formación y Coaching a partir de los mismos, valor por valor, para alcanzar los tres objetivos siguientes:

1. Profundizar y afianzar la cultura corporativa mediante espacios breves de reflexión y dinámica experiencial conjunta sobre los valores que nos definen y significan.

2. Mejorar los comportamientos y competencias profesionales relacionados con dichos valores, mediante la identificación de los mismos en el puesto de trabajo, y su posterior seguimiento y entrenamiento.

3. Crear, al final de todo el proceso de trabajo de los valores, un sencillo documento-guía de cultura corporativa, que oriente y facilite los procesos de selección, formación, evaluación y mejora del desempeño profesional. Este documento luego se puede concretar en un tríptico o cartel.

La metodología a seguir en las sesiones de formación, de una hora y media de duración aproximada, sería la siguiente:

1. Definimos el valor del día. El formador hará una definición del mismo según del diccionario de la RAE o algún manual técnico, y comentará algún caso / persona / empresa de éxito en ese valor, que se haya significado, entre otras cosas, por ello. Tiempo aproximado: 10-15 minutos.

2. Experimentamos el valor con un juego-dinámica. El formador facilitará un juego o dinámica de grupo para experimentar este valor, y sacar algunas conclusiones. Tiempo aproximado: 20 minutos.

3. Identificamos el valor en comportamientos concretos del día a día. El formador formulará una pregunta, a la que todos deberán responder escribiendo ideas en pos-it, que iremos pegando alrededor del valor. La pregunta o frase incompleta será de este tipo: ¿En qué notamos que somos VALOR 1 en nuestro día a día? O bien, ¿Cuándo podemos decir o afirmar que somos VALOR 2 en nuestro trabajo? Al final, si no somos capaces de concretar los valores en hábitos y comportamientos concretos, se convierten en papel mojado y bonitas palabras, pero nada más. El formador recogerá cada día todos los inputs (pos-it) para ir elaborando el documento final de cultura corporativa. Tiempo aproximado: 20 minutos.

4. La frase motivadora del mes. Para cerrar la sesión, entre todos vamos a elaborar una frase tipo quote (frase célebre) que contenga la palabra-valor que hemos trabajado, y que resuma de algún modo los comportamientos asociados a dicha palabra. Por ejemplo, si hemos trabajado la CREATIVIDAD, una posible frase podría ser esta: “La CREATIVIDAD es la llave que abre las puertas de nuestras dificultades”. Esta frase, la tendremos a la vista en nuestro puesto de trabajo hasta la próxima sesión. Para activar esta creatividad literaria utilizaremos una dinámica oportuna. Tiempo aproximado: 15  minutos.

César García-Rincón de Castro (2018)

¿Un equipo de alumnos de una Escuela de Negocios ha creado una aplicación que te permite viajar en el tiempo?

Pues sí, es cierto y fue en mi clase de Habilidades Sociales y Directivas hace ya varios años. Este producto no existía hasta ahora, era totalmente ficticio y yo lo utilizaba en clase de "Comunicación Inteligente" en Escuela Europea de Negocios, como producto que los alumnos/as tienen que intentar vender, junto con otros productos como unas gafas de leer el pensamiento de los demás, o unas píldoras del silencio. Sorteo por azar estos productos a equipos de alumnos/as, y cada equipo tiene que preparar la venta del mismo a todos los demás alumnos/as, utilizando las estrategias de comunicación inteligente aprendidas, que años más tarde compilé en mi libro "El arte de comunicar eficazmente. Teoría y ejercicios prácticos" (disponible en Amazon).

Pero los alumnos nunca dejaron de sorprenderme y puedo afirmar que ocurrió de verdad: un grupo de alumnos/as presentó el producto poniendo fotos de cuando eran pequeños/as, o de familiares suyos que ya no están, y compartieron con toda la clase todas aquellas cosas que les hubiera gustado decir o hacer entonces... fueron momentos de un silencio y de una acogida de sus palabras como pocas veces ha pasado en un aula.

"Yo esperaba tener un hermano, era lo que más deseaba para jugar con él al fútbol...y vino una niña (foto de él con 8 años y su hermana de 1) y ahora me gustaría volver para hacerla más caso, abrazarla más, porque es lo mejor que me ha pasado... "A mí me gustaría poder ir a despedirme de mi padre, porque no lo pude hacer (foto de cuando tenía 3 años...), "a mí volver a estar con mi abuela (foto en casa de la abuela...)".

Y esto ocurrió en clase de Habilidades Sociales en una escuela de negocios, de modo totalmente espontáneo, y no me había ocurrido antes en cursos con pedagogos/as, profesores, psicólogos/as... Es uno de los mejores momentos que he vivido como educador, la magia existe, la construcción emocional de los aprendizajes más allá de las teorías existe. Sólo tenemos que innovar y esperar a que suceda, crear un ambiente de confianza y espontaneidad. Realmente inventaron una aplicación psicológica y terapéutica basada en el viaje en el tiempo (muy de PNL diríamos hoy), y por ello se llevaron un 10 en comunicación y otro 10 en creatividad.

Pues sí, este grupo de alumnos/as hizo ese viaje mental que en PNL llamamos "línea del tiempo", y fue muy didáctico para todos/as y muy importante para ellos/as, el aplauso en el aula tras su intervención fue el abrazo grupal a su mensaje inteligente del corazón.

Yo he aprendido de estos alumnos/as dos cosas: a dar más importancia a las personas que ahora tengo cerca, a no desperdiciar momentos importantes, y a que todos tenemos heridas del pasado que nos gustaría haber curado, y lo importante que es compartirlas para que no se conviertan en nuestra armadura social reactiva frente a los demás.

Lo mismo que se ayuda muchas veces más desde las propias debilidades (el sanador herido) también se puede dirigir y comunicar desde las propias heridas y comprendiendo las heridas de los demás, somos humanos no superhéroes.

César García-Rincón de Castro (2018)