¿Qué hemos aprendido de la pandemia por COVID19 en el año 2020?

Que el 2020 ha sido un año difícil, desconcertante e inesperado, es algo que nadie pone en duda. Que, como algunos dicen, es un año para olvidar o para borrar, yo tengo mis dudas. Cierto que sería mejor no haber tenido este problema, pero como ha ocurrido y ya no hay vuelta atrás, creo que lo más inteligente será desentrañar lo que nos ha podido dejar de enseñanzas, y también de oportunidades, este año 2020.

Transformar las adversidades en oportunidades de aprendizaje es quizás lo único razonable e inteligente que podemos hacer a estas alturas del 2020, y ya con el horizonte y la esperanza puesta en el 2021. Las vacunas serán parte de la solución, representan al conocimiento científico al servicio de la humanidad, pero no serán la única solución. En todo caso, siempre será mejor ser parte de la solución, allá donde estemos cada cual y desde lo que hagamos en el día a día, que ser parte del problema.

¿Qué hemos aprendido en este año difícil, devastador para muchas personas, desconcertante e incierto? Humildemente, desde mi experiencia, mis lecturas de la realidad, mis conocimientos, así como algunos parámetros psicosociales que me facilitan cierta perspectiva y prospectiva de futuro, creo que hemos aprendido 12 cosas importantes que pueden servir de orientación para enfocar mejor el 2021 a partir de las 12 campanadas y las 12 uvas (según la tradición española):

1. Hemos aprendido a cuidarnos más, entre nosotros, de los otros y del planeta, a valorar nuestra interdependencia social y ambiental, a ser menos egoístas y más solidarios y prosociales, a ponernos en camino hacia una sociedad de los cuidados en todos los ámbitos y sectores.

2. Hemos aprendido a valorar más y mejor a las personas que trabajan en los servicios básicos de cuidado y suministros esenciales, no sólo por su actitud y buen hacer puntual en los picos de desbordamiento, sino por la esencialidad de su trabajo, que requiere una revisión y reflexión social y política.

3. Hemos aprendido a limitarnos y confinarnos por el bien de todos, a demorar la gratificación inmediata y el impulso consumista, a diseñar y practicar un ocio y entretenimiento más seguro y salubre, a reflexionar sobre nuestro estilo de vida y ocio fuera del hogar.

4. Hemos aprendido a valorar la vivienda como hogar y lugar de convivencia donde pasar más tiempo, visibilizando las infraviviendas, las construcciones inadecuadas, reflexionando sobre un estilo residencial más humanizado, un espacio y diseño urbano más digno y garante de las necesidades de salud y bienestar.

5. Hemos aprendido a valorar más lo rural como alternativa de vida y trabajo, acrecentado por el teletrabajo, la formación on-line y en general por las mejores condiciones que ofrece para el distanciamiento social y el confinamiento.

6. Hemos aprendido que la alta movilidad y alta concentración de personas, además de deteriorar el medio ambiente, también multiplica la transmisión de enfermedades, por lo que es necesaria una distribución de espacios sociales de convivencia más racional, así como replantearse la necesidad real de muchos desplazamientos y viajes.

7. Hemos aprendido a vivir más despacio, a pararnos, pasear, montar más en bicicleta, hacer más ejercicio físico, comer más en casa, llevar un estilo de vida más saludable en general al percibir con más claridad y serenidad lo realmente importante para una vida buena y plena, de lo que no lo es tanto o es más accesorio.

8. Hemos aprendido a trabajar, aprender, consumir o hacer una consulta médica de forma virtual, que sin ser un sustituto de la experiencia presencial, se ha mostrado como una herramienta eficaz que nos lleva a modelos híbridos de trabajo, estudio, consumo y cuidado.

9. Hemos aprendido a improvisar y ser más flexibles y creativos ante la incertidumbre de los confinamientos locales, o las posibles cadenas de contagio en las que pudiéramos estar involucrados, tomándonos con más filosofía y menos estrés el hecho de no poder hacer algo que ya estaba programado, previendo un plan B u otras alternativas.

10. Hemos aprendido que la fragmentación económica, política, social, científica se muestra absolutamente ineficaz ante situaciones de emergencia socio-sanitaria que requieren una alta coordinación, cooperación, autoabastecimiento esencial y unidad de acción.

11. Hemos aprendido a valorar más la vida y su sentido, especialmente a nuestros mayores y las personas más vulnerables de la sociedad, reflexionando sobre las condiciones de vida de los que están solos y los que están en centros residenciales, y desde esa reflexión poder diseñar alternativas más arraigadas y humanizadoras.

12. Hemos aprendido a valorar más el cuidado en el final de la vida, la importancia del acompañamiento, del bienestar psicológico, médico y espiritual, reflexionado sobre la muerte digna y el sentido de ésta como parte de la vida.

Bien, son mis opiniones y percepciones, seguro que habrá muchos más aprendizajes, y eso es muy bueno y positivo. Seguro también que más de una persona, cuando vaya leyendo estas ideas, habrá pensado que en realidad no hemos aprendido nada. Yo creo que la mayoría sí hemos aprendido, pero, como pasa en otras ocasiones y experiencias, los que no aprenden / no quieren aprender / no les importa el otro, son muchos menos, pero hacen mucho más ruido mediático. Yo, que soy optimista por naturaleza, que, sin negar la realidad dura y difícil, prefiero enfocarme en fortalezas y posibilidades, creo y quiero creer que algo hemos aprendido, y que 2021 será un año lleno de oportunidades para poner en valor esos aprendizajes.

¡Feliz y Próspero Año 2021!

César García-Rincón de Castro (2020).

10 hábitos para un año 2021 feliz y productivo: herramientas de coaching

Os comparto esta selección de mis dinámicas y metáforas, con enlaces a sus vídeos explicativos, en forma de 10 hábitos para un 2021 feliz y productivo. Para los que os dedicáis a formación y coaching, tal vez podéis armar un buen taller para entrenar estos 10 hábitos en el comienzo de año y tras un año 2020 difícil, complejo e inesperado. ¡Mucho éxito!

1. Reserva mesa en el restaurante de los sueños y deseos. En este restaurante lo que hacen es alimentar tus mejores deseos, pero no con la pirámide de los alimentos, sino con la Pirámide de Maslow, porque como bien dijo Abraham Maslow, nuestros deseos no son otra cosa que la verbalización consciente de nuestras necesidades profundas, y en la cocina de dicho restaurante se pondrán manos a la obra para hacer realidad nuestros sueños… https://youtu.be/cRsDwpLv4KI

2. Rescata algún tesoro de tu interior, practica la arqueología intrapersonal: dentro de nosotros hay un sin fin de tesoros, capacidades y habilidades que utilizamos con éxito en algún momento y nos pueden volver a servir hoy si las rescatamos, sólo tenemos que ser arqueólogos de nuestra interioridad… https://youtu.be/1Ma8z48JO40

3. Pon tu talento en la bandeja del servicio y ofrécelo a los demás. El talento de cada cual, y todos tenemos varios, tiene sentido cuando se pone en valor para los demás, para la sociedad. Si te lo guardas con un tesoro, no sólo se oxidará, sino que además no servirá para nada. La bandeja del servicio pone nuestro talento en bandeja para otros, y eso genera mucho valor y mucho retorno también… https://youtu.be/DCC3ppgi9J4

4. Entrena bien a tu recepcionista interior. Nuestro mundo interior es como un hotel o morada, y esto no es nada nuevo, ya lo decía Santa Teresa en la metáfora del “Castillo Interior”. Pues bien, resulta que hay recepcionistas de esa morada que dejan pasar todo lo que quiere entrar (coleguitas), otros que no dejan pasar nada ni a nadie (vigilantes) y otros muy bien entrenados que dejan pasar lo que nos ayuda, y despiden amablemente a lo que nos puede hacer daño… https://youtu.be/4_Xvkvm8kYc

5. Utiliza tu imán de la influencia: el polo atractivo y el polo proactivo. Todos somos influencers  si tomamos conciencia de nuestro imán de la influencia y potenciamos las habilidades y capacidades de sus dos polos: el de atraer y el de impulsar. Influir no es sólo mover a la acción a otros, también atraer hacia algo o alguien… https://youtu.be/81tS475gFo8

6. Haz limpieza y pon un poco de orden en tu trastero emocional. Nuestro mundo interior se nos va llenando de imágenes y experiencias de todo tipo. Pero no todas aportan valor para siempre, hay algunas que conviene reciclarlas, otras que conviene conservarlas pero sabiendo dónde están y ordenándolas para que las encontremos cuando las necesitemos, y otras que tiene más sentido si las regalamos. Reciclar, conservar y regalar son tres buenos criterios para ordenar el trastero, ¿no crees?... https://youtu.be/rIjWdXzk-6c

7. Ponte las gafas de ver el mundo bonito. Dicen que no vemos las cosas como son, sino como somos… Bueno, yo más bien creo que como queremos verlas o como sabemos verlas. Si sólo nos han enseñado a ver el lado negativo de las cosas, nos perderemos muchas cosas buenas de la vida. Las gafas de ver el mundo bonito tienen dos cristales: el realista y el optimista, y ambas visiones nos hacen ver la vida en varias dimensiones, con ambos hemisferios cerebrales… https://youtu.be/49Xk0G03MqI

8. Comparte tus claves de acceso interpersonal en las relaciones humanas. Si realmente quieres establecer buenas interacciones y buena comunicación en tu trabajo, con tu pareja, en tu vida en general, ¿por qué no compartes tus claves de acceso interpersonal? Muchas relaciones se atascan, se calientan o se quedan fuera de cobertura porque desconocemos las claves preferidas de acceso del otro y porque no hemos compartido las nuestras… https://youtu.be/OLFVO4W8XCQ

9. Ajusta tu remo de las tareas en los proyectos que decidas embarcarte: todo remo tiene una pala y un palo. La pala simboliza el contenido de la tarea, y el palo es la palanca que permite moverla, que simboliza nuestra motivación y la fe que ponemos en lo que hacemos. Pala y palo se necesitan mutuamente para seguir avanzando… https://youtu.be/dFPMk1WHZwM

10. Haz tus compras con la cesta verde. La compra se puede hacer con muchos tipos de cestas. Hay una cesta roja de las emociones, con la que compramos experiencias intensas, hay una cesta blanca con la que compramos “marcas blancas” más baratas, pero no por ello más ecológicas, hay una cesta amarilla con la que compramos lo que nos dicen que compremos los influencers de la prensa amarilla, hay una cesta azul de las compras racionales, incluso hay una cesta negra para las compras ilegales o del mercado negro. Pero hay una cesta verde que es la de la justicia y la solidaridad, la que cambia el mundo… https://youtu.be/qkVjX2csmQM

© César García-Rincón de Castro (2021)

Cinco claves para fracasar con los des-propósitos de Año Nuevo

Acercándonos ya al final de año, es normal que por estas fechas, quien más y quien menos, empiece a pensar en algún propósito u objetivo importante que lograr. Y si no lo piensa, se topará con alguna noticia, como este post, que le recordará que el Año Nuevo es un buen momento para iniciar algún cambio o mejora en la propia vida, y tal vez en las vidas de los otros. Bueno, este año me propongo contarlo al revés, como lo hizo la policía de Seattle a los padres y madres de familia con su famoso decálogo “Cómo hacer de su hijo un delincuente”, para tratar de frenar la ola de violencia y marginalidad que poco a poco se apoderaba de la juventud de entonces, y realmente funcionó muy bien, como muestra Malcolm Gladwell en “The Tipping Point”, tras el fracaso previo de contarlo en plan decálogo normativo acerca de cómo ser un buen ciudadano. Siempre cito este ejemplo como innovación utilizando la ruta del ingenio (de mi modelo de creatividad llamado las Rutas del Ingenio) del pensamiento inverso (pensar al revés).

Bien, pues aquí comparto estas Cinco Claves para Fracasar con tus Des-Propósitos de Año Nuevo, por si pueden hacernos pensar (a mí el primero) a más de una persona. Lo del Año Nuevo es puramente circunstancial, estas claves pueden ser utilizadas para cualquier reunión o evento en el que toque reflexionar sobre nuestros propósitos en cualquier momento del año:

1. No te conformes con un solo propósito, ponte muchos, total, ya puestos ¿Vamos a por todas, no? Vivimos en la era de la abundancia y estamos acostumbrados a tener de todo y enseguida, y más que el vecino: esto también vale para los propósitos, porque como se suele afirmar ¡soñar es gratis! Así, cuando vayas abandonando tus propósitos uno a uno por inalcanzables e inabarcables, siempre pensarás que al menos alguno de ellos sí que lo lograrás, aunque hayas desperdiciado tiempo y dinero en tratar de lograr los demás. Y cuando te quieras dar cuenta, ya estás otra vez a final de año pensado en nuevos propósitos: ¡qué poético es volver a empezar!

2. Consulta con fuentes fiables y solventes para seleccionar tus propósitos, tales como el tarot, el horóscopo, las cartas astrales, y no te olvides de los famosos y famosas, sí, nadie como ellos sabe lo que necesitas en realidad, y son gente que todos debemos imitar, al menos eso nos dicen las marcas que los patrocinan. También tienes un amplio elenco de YouTubers e influencers con dilatadas carreras y experiencias profesionales en el campo del coaching y las pseudoterapias con abundantes consejos e ideas que darte: los que más suscriptores tienen son los mejores, porque como decíamos en el punto 1, lo importante es la cantidad. No se te ocurra consultar contigo mismo/a y tu sentido de la vida, aquello que realmente te apasiona, tus valores y principios, porque eso es filosofía barata dicen algunos, eso está más cerca de un auténtico propósito. No leas el libro “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, ¿Qué se puede esperar de la vida? de Javier Urra, ni títulos similares que pueden hacerte perder la magia y la emoción del propósito.

3. Los propósitos son personales e intransferibles, sólo para ti y nadie más, cada cual que se busque y se ponga los suyos. No pienses en los demás, ni en los que tienes más cerca, ni en la sociedad, ni en los que lo pasan peor, los propósitos son individuales, no grupales ni compartidos. No confundamos el propósito personal con el compromiso social y los valores humanos, porque no es lo mismo. Y por supuesto, no se te ocurra pensar en ser tú el hacedor o valedor del propósito de otros, porque eso supondría que tu propósito es “Ser Voluntario/a” para empezar a cambiar el mundo, y eso ya son palabras mayores. A ver, ¿Has visto alguna reunión de vecinos en la que en el orden del día se ponen de acuerdo para definir un "Propósito compartido" de esta nuestra comunidad? ¿A que no? En esas reuniones cada cual va a lo suyo: su terraza, su puerta, su trastero, su aire acondicionado. Como dice un amigo mío sacerdote redentorista, el P. Olegario: "El mundo va muy mal porque cada uno va a lo suyo, menos yo, que voy a lo mío".

4. Desconfía de los propósitos concretos y pequeños, realizables y evaluables paso a paso, eso es de gente blanda y poco capaz, de gente poco soñadora y poco atrevida. Hay que soñar a lo grande, visualizarse triunfante, “porque yo lo valgo”, y cosas parecidas. Nada de mantras de medias tintas tipo “un poquito hoy, otro poquito mañana…”, no, mejor mantras de gente grande tipo “yo soy el/la mejor”, “voy a demostrar a todo el mundo…” (aunque a la mayoría del mundo le traiga sin cuidado lo que quieres demostrar…). Lo importante es visualizarse habiendo alcanzado la meta, como nos dicen los grandes deportistas, crear ese recuerdo del futuro para que tire de nosotros hacia delante, y eso por sí solo, soñando esa grandeza, es suficiente para que el día a día nos lleve a esa meta: es una cuestión de intuición, energía positiva y, sobre todo, de dejar fluir en nosotros al yo que se eleva por encima del demiurgo, y otras formulaciones tan inspiradoras como incomprensibles. Eso de planificar, esfuerzo, compromiso, perseverancia, suena a valores caducos que hoy ya no se llevan.

5. En todo comienzo de año, lo mejor es “borrón y cuenta nueva”, porque todo lo anterior ya suena caduco y viejo, pasado de moda: lo mismo ocurre con los propósitos. Es posible que algunos propósitos del año pasado sigan en marcha e incluso estén bastante avanzados, pero eso ya no importa: hay que hacer algo nuevo, ser un hombre/mujer nuevo, nuevas experiencias, probar cosas nuevas, desprenderse de lo antiguo: ¿Una nueva relación tal vez? Noche Vieja, con su magia y sus destellos, es el momento ideal para conocer al hombre/mujer de tu vida. En definitiva, el propósito es cuestión de “todo o nada”, porque es muy incómodo vivir con proyectos a medias, verdades a medias, cosas acabadas a medias, certezas a medias (dudas existenciales, la esencia de la espiritualidad), y no digamos “propósitos a medias”. Entonces si el año pasado empezaste a tocar la guitarra, y a final de año ves que todavía no tocas como Eric Clapton, el año próximo lo que toca es aprender a cantar como Nia, la ganadora de OT España 2020, porque además, si ella lo ha logrado en 3 meses en la academia de OT (no investigues su recorrido anterior ni las razones biológicas de esa pedazo de voz y ese flow que tiene, porque entonces generarás creencias limitantes hacia tu persona) yo también puedo ¡porque yo lo valgo!

César García-Rincón de Castro (2020)