Mis Diez Claves personales del Compromiso

Me gustaría compartiros algunas claves y reflexiones personales sobre el "compromiso", que han surgido, precisamente, elaborando una unidad didáctica sobre este tema para FADE (Fundación Ayuda, Desarrollo y Educación), que a su vez forma parte de un proyecto (Talante Solidario) formativo-competencial de voluntariado muy grande e innovador por su propuesta, contenidos y metodología. Espero poder daros a conocer pronto este gran proyecto un poco más adelante, cuando se active oficialmente. 

A lo largo de mi existencia, y por las características de mi actividad profesional en los últimos 15 años sobre todo, como trabajador freelance o autónomo, constantemente debo comprometerme con proyectos y actividades, además de mi vida familiar (esposa e hijos y otras relaciones de familia extensa) y otras actividades que realizo. Suelo ser una persona comprometida y responsable, al menos lo intento, y lo que más me ayuda, creo que son reflexiones y claves como estas:

1. Antes de comprometerse con otros, creo que ese esencial estar comprometido con uno mismo. Hazte estas preguntas: ¿Estás comprometido contigo mismo, con tus valores, con tus opciones con lo que quieres para ti en esta vida? Estar comprometido/a con uno mismo es tener claridad acerca de nuestra misión en la vida, de nuestro futuro, de nuestro papel como ciudadanos/as en el mundo que nos ha tocado vivir, y nuestra contribución a mejorarlo. Y esa claridad es la que luego nos ayuda a expresar nuestro compromiso en los diversos ámbitos de la vida. Observa los casos de corrupción y deterioro institucional que, desgraciadamente, vivimos hoy a muchos niveles: detrás de todos ellos hay personas que no se han hecho estas preguntas de sentido y misión en la vida, que en realidad no están comprometidas con ellas mismas.

2. Aceptar con valentía y determinación los proyectos y tareas que realmente merezcan la pena por la calidad y trascendencia de su finalidad, esto es, alineados con los valores que considero fundamentales y esenciales. Siempre que comienzo un proyecto de coaching con una organización o empresa, pido leer los documentos clave de la misma donde expresan sus valores y su razón de ser, su misión en el mundo. Yo se que tengo el tiempo que tengo, y te aseguro que no lo voy a perder en proyectos que no merecen la pena, porque su finalidad no está alineada con lo que ahora necesita el mundo, que está muy bien resumido en los ODS (Agenda 2030 de Naciones Unidas). Cuando nos comprometemos con nosotros mismos, con un estilo de vida y una brújula personal de valores, entonces es más fácil comprometernos con otros y mantener esos compromisos el tiempo que sea necesario.

3. Vincularme emocionalmente con las personas, no sólo con una o dos, en las organizaciones y proyectos, me ayuda a sentirme más comprometido y menos tentado a abandonar mis compromisos. En realidad nos relacionamos con el mundo a través de nuestras emociones, por eso la capacidad de expresarlas adecuadamente y de identificarlas en los demás, así como compartirlas, es el mejor pegamento social, que teje compromisos y sinapsis sociales. Las personas que no están dispuestas a comprometerse, rara vez se vinculan emocionalmente con los demás, pueden mostrar simpatía artificial, pero nada más.

4. Comprometerme con proyectos en los que se que tengo mucho que aportar y que, de algún modo, me necesitan. Es una forma de responsabilidad también, el saber que tienes suficiente experiencia, instrumentos y soluciones para hacer crecer un proyecto u organización con tu aporte. Lo que sería irresponsable es asumir un proyecto para el que no estás mínimamente capacitado. Cuando he considerado que yo no era el candidato idóneo, no he tenido problema en proponer a otro. Del mismo modo, como los proyectos y los contextos son cambiantes, no tengo ningún problema en reconocer que, actualmente, determinado proyecto debe continuarlo otra persona más adecuada a las nuevas características del mismo.

5. Aceptar compromisos públicamente, es una forma inteligente, creo, de forzarse a uno mismo a responder ante los otros, y también de contagiar ese espíritu de valentía y dar el paso adelante en otros. Los grandes progresos y proyectos de la humanidad, siempre han sido realizados por hombres y mujeres comprometidos que han dado el primer paso, y han dicho un sí valiente y honesto a los retos.

6. Tener humildad para reconocer en un momento dado, sin por ello menospreciarme ni infravalorarme, que no he medido bien algún compromiso o que no puedo asumirlo, pidiendo disculpas por ello. En algún caso he tenido que hacerlo y mi experiencia es que los demás lo comprenden perfectamente y agradecen mi sinceridad. Rectificar es de sabios, y ser humildes y honestos para decir que no podemos mantener un compromiso por más tiempo, es también ser responsables con uno mismo y con los demás.

7. Ver el compromiso como un camino de perfección humana, como un proceso. La mayoría de los estudios sobre el compromiso, suelen extraer las claves procesuales del mismo de las relaciones afectivas y amorosas basadas en la confianza. Estos autores/as hablan de varias fases, incluso la de crisis, hasta alcanzar lo que llaman el “compromiso maduro” : 1) Etapa de amor romántico (más emocional, todo lo vemos en positivo, etc.), 2) Etapa de evaluación (mirada más objetiva, vemos también las dificultades y defectos, tenemos algún conflicto), 3) Etapa de acomodación y confianza mutua (desarrollamos más confianza y buscamos cómo encajar bien también desde las diferencias). El compromiso es algo mutuo entre las personas, que se basa en la confianza mutua: las personas se comprometen en organizaciones que también se comprometen con ellas.

8. Me ayuda lo que llamo yo la escalera del compromiso, que tiene tres peldaños según la calidad del mismo: 1) hacer la tarea (cumplimiento), 2) hacer una buena tarea (cumplimiento competente) y 3) hacer una buena tarea que aporte valor (cumplimiento excelente). Siempre trato de llegar al tercer escalón, de buscar la excelencia, y eso me compromete aún más. El compromiso rutinario o ritualista, al final se convierte en un penoso deber, pero no saca lo mejor de nosotros y no nos esforzamos en ser excelentes. Se suele decir, en este sentido, que no es lo mismo tener "10 años de experiencia" que "haber repetido la misma experiencia 10 veces". Tener experiencia en algo es, precisamente, buscar siempre la mejora continua desde el escalón tercero.

9. Concretar bien los compromisos, es decir, las tareas, funciones, tiempos, ayuda a clarificar las expectativas mutuas y también a organizarse mejor. Es importante, por ejemplo, que el voluntario sepa en qué se concreta su compromiso, y que el beneficiario de su ayuda también sepa de algún modo lo que puede esperar del voluntario, y lo que no puede esperar o no puede pedirle.

10. Estar dispuesto a ofrecer siempre algo más de lo que te has comprometido. Se concreta en tener detalles prosociales o extra-rol más allá del compromiso, como quedarse un rato más, ayudar a recoger aunque no sea tu función o responsabilidad, añadir algo como detalle que no estaba estipulado, etc. Todo este tipo de gestos que cuestan muy poco y que el otro o los demás no esperan, al final generan un círculo virtuoso de compromiso mutuo entre las partes, y afianzan el compromiso de todos.

César García-Rincón de Castro (2019)