El credo docente: una reflexión y herramienta necesaria para los claustros en cada curso académico

¿Por qué un credo docente o pedagógico? Sencillamente, porque es mucho más que unos rasgos o cualidades: las personas al final actuamos según lo que creemos. Si yo como educador no creo en esto que pongo aquí, si muestro dudas o manifiesto otras creencias que tal vez pueden ser erróneas o incongruentes entre ellas, debería reflexionar sobre ello y clarificar quién soy, qué hago aquí y qué quiero hacer. No me refiero aquí a creencias religiosas, sino a creencias psicológicas profundas que determinan nuestro modo de hacer, de decidir, de seleccionar, de evaluar, de implicarnos, como está de sobra demostrado por varias investigaciones.

Un consejo: sería un buen ejercicio, inspirados en este credo que os comparto (que es producto de mi experiencia formativa en muchos y varios proyectos formativos en los últimos años) que cada claustro o equipo docente, o formador/a, haga su propio credo y se comprometan, con algún tipo de acto simbólico, a estar inspirados por el mismo, revisándolo cada cierto tiempo, y poniéndolo visible en la sala de profesores o en los despachos, incluso, ¿por qué no? compartiéndolo en las redes sociales.

Además, los credos psicológicos tienen la capacidad de mantener los fantasmas mentales y ideas zombi a raya, me explico: las ideas zombi, según Paul Krugman, son ideas caducas, superadas y disfuncionales que deberían estar bien enterradas, pero de vez en cuando alguien las despierta y empiezan a confundirnos y a crear temores irracionales. Algunas de las que yo he oído son estas:

  • No puedo explicar la lección si no hay silencio...
  • Si hago dinámicas y juegos ¿cuándo doy el programa?...
  • Esto es lo que hemos hecho siempre, pero ahora se llama...
  • Al final lo que cuenta de verdad es la nota...
  • Cada año los alumnos vienen más inmaduros y peor preparados...
Ante estos fantasmas de otro tiempo, tenemos dos opciones:
  1. Crear un equipo de "cazafantasmas pedagógicos" que esté alerta para desmontar y capturar estas ideas cuando aparecen en alguna reunión, comentario, etc. Resultado = conflictos y alto coste emocional.
  2. Hacer un credo pedagógico que de entrada nos enfoque en lo que queremos y en lo que creemos, disipando así todos los posibles fantasmas y enviando a todos los zombis a la tumba del olvido de nuevo.
Y una última cosa muy importante: compartirlo y dialogarlo con todas las demás personas, padres y madres de familia, personal no docente, empleados/as, incluso los propios alumnos, ya que cuando nuestras creencias son compartidas todo funciona mejor y nos entendemos mejor.

  1. Creo que la formación es un tarea humana esencial que ayuda a las personas y comunidades a crecer y desarrollar sus potencialidades, a conocerse mejor a sí mismas y a cambiar cuando lo consideran necesario.
  2. Creo que la formación es mucho más que la transmisión y memorización de conocimientos, es poner esos conocimientos en valor para resolver problemas y crear productos novedosos.
  3. Creo que la formación es capacitar a las personas para aprender más y mejor, empoderarlas para que sean responsables y protagonistas de su propio proceso de aprendizaje.
  4. Creo que la formación está al servicio de la persona, de las instituciones y de la sociedad, para mejorarlas y hacerlas más felices, sostenibles y rentables dentro de un marco compartido de buen vivir.
  5. Creo que la formación es una profesión apasionante que requiere energía, entrega y motivación, lo que implica una adecuada gestión física, mental y emocional del formador/a antes y después de cada sesión.
  6. Creo que la formación es colaborativa, donde el formador/a asume un rol determinado dentro de un equipo y lo conecta con habilidad e inteligencia en esa red de personas y valores, fortaleciendo la cultura compartida.
  7. Creo que la formación se realiza desde la autenticidad y el autoconocimiento, siendo conscientes de las propias fortalezas y debilidades y en proceso de mejora docente constante.
  8. Creo que la formación implica conocer y seleccionar en cada proceso las mejores herramientas metodológicas y pedagógicas, creo que no se puede construir un buen aprendizaje con una sola herramienta y creo que las metodologías y herramientas pedagógicas son medios (y no fines) al servicio del aprendizaje y la persona.
  9. Creo que la formación debe ser inclusiva, esto es, aprovechar la riqueza de la diversidad humana, tanto cultural como de capacidades y modos de aprendizaje, para estimular todas las inteligencias.
  10. Creo que la formación es una vocación profesional que requiere una cuidadosa y esmerada preparación, un desempeño docente de calidad y un reconocimiento acorde a su importante papel social y humano.
César García-Rincón de Castro (2017)
La Claqueta Competencial. Otra forma de enseñar, otra forma de aprender.
Madrid, Homo Prosocius.
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