CoronaVIRTUS: la Corona de las Virtudes. Un juego-dinámica para el desarrollo moral en la infancia.

Esta propuesta didáctica consiste en facilitar a los niños y niñas el logro personal de una Corona de 5 Virtudes, desde la simbología de lo que significa una coronación, así como el juego de palabras con el CoronaVirus (virus con forma de corona). La coronación canónica es uno de los ritos litúrgicos católicos, instituido en el siglo XVII e incorporado en el siglo XIX a la liturgia romana, usado para resaltar la devoción por una advocación mariana y consiste en la imposición de una corona o coronas al icono o imagen escogida. El origen de este rito se sitúa en el siglo XVI, cuando los hermanos capuchinos, como culminación de sus misiones evangelizadoras, recogían joyas como símbolo de conversión y desprendimiento que fundían para confeccionar con ellas una corona para la Virgen.

La Corona de las Virtudes, o CoronaVirtus, que proponemos, utilizará el mismo principio: esfuerzo, renuncia, autocontrol, desprendimiento, por estas joyas llamadas virtudes, que cristalizan en comportamientos éticos y, por tanto, valiosos. Cuando se logran todas las virtudes de la CoronaVirtus, entonces el niño/a queda coronado en una Fiesta Grande de tipo familiar o social, en la que además puede recibir algún tipo de obsequio o reconocimiento junto con la corona.

El juego de palabras con el CoronaVirus (COVID-19), por cuestión de actualidad, creo que le puede dar un valor añadido a la dinámica-ejercicio en un doble sentido: 1) Facilitando la atención hacia la misma por la similitud del nombre, y 2) Haciendo una lectura positiva y constructiva del problema (pandemia) con una dinámica que además sirve para solucionarlo desde las virtudes públicas ligadas al confinamiento, cuya etimología viene de “confinis” (vecino, que comparte un límite común) y significa ser capaces de compartir y respetar esos límites que nos auto-imponemos para solucionar un problema que nos toca a todos.

Conviene que tengamos claro qué es una virtud, para no confundirla con un valor, aunque tienen algunas cosas en común. La virtud, etimológicamente, viene del latín “virtus”, y virtus es la traducción latina de la palabra griega “areté”, que significa excelencia, una cualidad del carácter que hace excelente a una persona. Cuando se tiene más de una virtud, entonces hablamos de “aretai” como conjunto de cualidades que hacen especialmente excelente a una persona, que supera la tendencia a la mediocridad. De modo que las virtudes son cualidades que hacen excelentes a las personas. Dichas cualidades se concretan en “hábitos de perfección” de la persona, y por tanto la repetición y entrenamiento de esos hábitos es la vía para ir siendo mejores personas cada día. El objetivo de la CoronaVirtus es precisamente ese: un juego para entrenar (acompañar, mostrar, enseñar, valorar, modelar) esos hábitos de perfección asociados a cada virtud importante.

¿Cómo hacer la CoronaVirtus? Podemos reciclar una corona de cartón de las que dan a los niños en las fiestas de cumpleaños de las hamburgueserías o restaurantes, y la usaremos por el interior, que generalmente no está serigrafiado. Como estas coronas suelen tener 5 puntas, en cada una de las puntas de la corona escribiremos una virtud importante, y dividiremos la corona en 5 secciones o partes iguales (con líneas discontinuas con un rotulador, por ejemplo) de forma que cada semana, el niño/a deberá ser un embajador y ejemplo de esa virtud en su entorno familiar, escolar y social en general. Sus educadores (padres/madres, profesores, monitores…) serán los que, a partir de indicadores y comportamientos concretos de cada virtud valorarán si se ha logrado o no. En caso de no lograrse, se prolongará el entrenamiento de la virtud una semana más. Cuando se logre, entonces permitimos al niño/a pintar y colorear esa parte / sección de la corona, y pasa a entrenar la siguiente virtud, y así sucesivamente hasta las 5 semanas.

También podría hacerse un plan más breve, tal vez inicial o básico con niños/as más pequeños (5-6 años), en el que planteemos la consecución de la CoronaVirtus de Lunes a Viernes, trabajando cada día de la semana una virtud. En este caso propongo la siguiente rutina pedagógica para padres / educadores:
  1. INVESTIGACIÓN: investigar/buscar en sus cuentos un personaje que represente o exprese (ilustración) a la virtud de ese día, y uno que no la represente, que sea todo lo contrario. Personaje CON y personaje SIN. Mostrarlo y explicarlo a los padres.
  2. REFLEXIÓN: escribir en su cuaderno y luego explicar a sus padres / educadores tres ejemplos de consecuencias tres tareas cotidianas hechas CON y hechas SIN la virtud. Siguiendo esta lógica: "Cuando hago (tarea) CON (virtud) entonces ocurre que... Pero si hago (tarea) SIN (virtud) entonces ocurre que...". Enseñarlo a los padres/educadores y comentarlo con ellos.
  3. EXPRESIÓN: representar a sus padres/educadores la virtud contando una "breve historia" a partir de un guiñol con sus juguetes, o una "escena representada por los mismos" (colocados inmóviles en un espacio, como un cuadro).
De todos modos, desde www.cocinandoaprendizajes.org ofrecemos un diseño de CoronaVirtus gratuito para recortar y montar. La puedes obtener AQUÍ. Esta es la imagen del PDF de dos páginas que está en el enlace:



Es importante destacar que las virtudes son acumulativas, es decir, que en la semana 2, el niño/a, además de seguir siendo ejemplar en la virtud lograda la semana anterior, deberá serlo en la virtud a entrenar esa semana, y así sucesivamente. Veamos cuáles serán estas virtudes y en qué tipos de hábitos / comportamientos se concretarán. El cuadro de abajo contiene 8 virtudes (las 4 cardinales de Aristóteles, dos de las tres cristianas formuladas por Santo Tomás, y alguna más que nos aportó San Agustín) con el fin de que cada educador/a seleccione aquellas 5 que más le convenga trabajar con cada niño/a, y además también en el orden que considere más necesario para el niño/a (por ejemplo, si es un niño/a con poca templanza y autocontrol, parece lógico empezar por esta virtud y asegurarla, antes de trabajar las demás).

Pongo a la derecha del cuadro tres ejemplos de hábitos de perfeccionamiento en cada virtud, pero no es una lista cerrada, cada educador/a puede añadir y seleccionar (o adaptar la redacción) los que considere oportunos y convenientes en su contexto. En cualquier caso, es muy importante comunicar a los niños/as lo que esperamos de ellos, es decir, decirles claramente los comportamientos / hábitos que vamos a valorar en cada virtud cada semana: si no se los explicamos, no esperemos que ellos lo adivinen; en educación no hay que dar por hecho que el niño/a “debería saberlo”, es un error y una limitación.

Virtudes
Definición
Ejemplos  hábitos  de perfeccionamiento
JUSTICIA
Capacidad para valorar y obrar según una ética de los intercambios: dar y recibir, derechos y deberes (conmutativa), ayudar más al que más lo necesita (social), saber repartir de forma justa (distributiva) y cuidar la Tierra (universal).
· Dar las gracias cuando le sirven, servir él también.
· Ayudar especialmente al más pequeño, sobrecargado/a, débil, enfermo/a, etc.
· Compartir cosas, espacios y tiempo con todos.
FORTALEZA
Capacidad de enfrentarse a la adversidad, a los problemas, a las situaciones difíciles, de ser resilientes, adaptativos y flexibles en lugar de inflexibles e intolerables con los cambios.
· Adaptarse a los cambios de organización, horarios, etc.
· Apoyarse en los demás ante situaciones difíciles, pedir ayuda.
· Cultivar el buen humor y la creatividad.
TEMPLANZA
Capacidad de autocontrol y autodominio emocional, sabiendo frenarse y pararse a tiempo, manejando el estrés y los conflictos con diálogo y paciencia, usando herramientas útiles para ello.
· Utilizar estrategias de control emocional: contar hasta diez, respirar, relajarse…
· Escuchar más antes de hablar cuando discutimos o tenemos un conflicto.
· Expresar la ira y el enfado con actividades artísticas: música, pintar, bailar…
PRUDENCIA
Capacidad de anticipar consecuencias, de pensar antes de actuar, de prevenir y no ser temerarios, de tomar decisiones valorando diversas opciones y consultando.
· Conocer y utilizar las normas de seguridad y prevención de riesgos y cuidar de la salud.
· Conocer y utilizar especialmente la conducta para evitar contagiarse y contagiar el COVID-19.
· Llevar una vida saludable: actividad física, comida saludable y variada, etc.
HUMILDAD
Capacidad de reconocer nuestras habilidades y dones, poniéndolos al servicio de otros sin soberbia ni superioridad, sin vanagloriarnos de ello, reconociendo y valorando también en los otros sus cualidades y logros, así como nuestras limitaciones y puntos de mejora.
· Aceptar las propias limitaciones con realismo y espíritu de mejora.
· Valorar las cualidades y logros de los demás, aunque sean mejores que las nuestras.
· Evitar jactarse y vanagloriarse con sentimiento de superioridad ante los demás aunque realmente se sea muy bueno en algo.
PERSEVERANCIA
Es la capacidad de permanecer fieles a nuestros compromisos, a nuestro papel o rol en la relación con los demás, así como el cultivo progresivo de nuestros dones y cualidades, sabiendo afrontar las invitaciones y tentaciones egoístas y cómodas que llevan al abandono de las tareas.
· Cumplir los horarios y tareas escolares en casa.
· Mantener las rutinas de actividades y tareas de desarrollo personal (artísticas, deportivas…).
· Identificar las tentaciones e invitaciones al abandono de nuestras tareas de desarrollo y crecimiento.
ESPERANZA
Capacidad de esperar el bien, el mejor resultado posible, de forma activa, trabajando y colaborando por que así suceda, confiando en que los demás harán todo lo que puedan por lograr el mayor bien para todos, y otorgándoles nuestra confianza.
· Confiar en los demás ante situaciones de incertidumbre: padres, médicos, profesores, compañeros/as.
· Depositar confianza y esperanza en otros, diciendo “confío en ti”.
· Apoyar y animar a las personas que trabajan por aquello que esperamos se resuelva (P.Ej. el aplauso a los sanitarios).
CARIDAD
Capacidad de amar a los demás, de ayudarles sin esperar nada a cambio, sin exigir ni pedir alguna contraprestación por ello, de perdonar a los demás sin llevar cuenta de ello y sin condenar.
· Llamar a los familiares o amigos que más lo necesiten.
· Ayudar en el hogar o colegio sin esperar premio o reconocimiento.
· Ayudar con iniciativa, antes de que nos lo pidan, estando pendientes de lo que se necesite.

César García-Rincón de Castro (2020) - Blog inscrito en CEDRO (www.cedro.org)