Mano a Mano con tus Voluntarios: taller para fortalecer la relación profesional-voluntario en la organización

La dificultad de integrar eficazmente los roles "profesional" y "voluntario" en la misma organización no es nueva. Los que conocemos los entornos de las ONGs y Fundaciones lo sabemos bien: en la teoría es muy bonito, pero en la práctica se dan no pocas situaciones de indefinición de los límites y el campo de cada rol, en el sentido de a quién corresponde hacer qué cosas, o incluso de territorios vetados a unos u otros roles. No digamos cuando en la misma persona confluyen los dos roles: es voluntario/a y también es trabajador/a de la organización.

Pero en este caso, Cruz Roja Madrid me pidió un reto muy interesante y necesario: un taller para enseñar a los trabajadores (personal contratado) de los diferentes proyectos y áreas, a trabajar mejor con sus voluntarios/as, integrándoles adecuadamente, considerándoles uno más, etc. En mi propuesta me decanté por el símbolo de una mano con sus cinco dedos, y en cada cual una competencia clave para esta función de acompañamiento, además un poco relacionada con la función de cada uno de los dedos de nuestra mano (pulgar = apoyo, índice = dirección, corazón = fuerza, anular = alianzas y meñique = detalles). Por eso llamé a la propuesta, que fue aprobada y muy bien valorada en las evaluaciones post-taller de los participantes "Mano a Mano con Tus Voluntarios".

En la presentación del proyecto dije lo siguiente: El curso-taller “Mano a Mano con Tus Voluntarios” se configura en un espacio de dinámica vivencial, reflexiva, participativa y de entrenamiento en torno a 5 competencias clave para mejorar y fortalecer la relación de los profesionales con los voluntarios de la entidad. Una relación humana y profesional que persigue el desarrollo y progresiva autonomía del voluntariado como aporte esencial a la misión de la entidad, al tiempo que referente y testimonio del valor de la solidaridad y el compromiso.

La opción por el enfoque competencial no es caprichosa, sino que responde a una tendencia creciente en el desarrollo de voluntarios y profesionales en las entidades socio-voluntarias, toda vez que se ha demostrado como la más eficaz en la gestión y desarrollo de los Recursos Humanos en las organizaciones.

Una competencia implica tres elementos interrelacionados que operan entre sí para producir respuestas inteligentes, en el sentido moderno que le atribuye a la inteligencia Howard Gardner, autor de las Inteligencias Múltiples: resolver problemas y crear productos de valor. Estos tres elementos implican un conjunto de conocimientos, capacidades cognitivas y destrezas de pensamiento (SABER), un repertorio variado y creciente de capacidades y habilidades socio-relacionales (SABER HACER) y una serie de actitudes, valores y principios éticos que aportan ese plus de calidad, calidez y humanidad a las tareas cotidianas (SABER SER).

En el taller dejaremos iniciadas las pautas y herramientas básicas, con algo de entrenamiento, pero será realmente en la vida real, en el día a día, donde debe ocurrir la puesta en práctica de lo aprendido, que siempre será más eficaz tras un curso experiencial que ofrece pistas y metáforas fáciles de recordar, y sobre todo si hay ocasión de evaluar estas competencias bajo indicadores concretos que podríamos desarrollar en una sesión post-taller.

Dedo PULGAR: Comunicación Eficaz y Positiva.

Una buena comunicación es la clave de unas buenas relaciones humanas y profesionales. Al igual que el dedo pulgar ha sido la palanca o pinza de la evolución humana, la comunicación es la palanca del entendimiento mutuo y la creación de valor desde las interacciones cotidianas con los otros. Sin una buena comunicación, las relaciones “no se sostienen durante mucho tiempo” lo mismo que las cosas en una mano que tiene inutilizado el dedo pulgar. Aprenderemos algunas claves para comunicarnos mejor y sin barreras con nuestros voluntarios y voluntarias.

Dedo ÍNDICE: Orientación por Valores.

Orientar es acompañar, guiar al voluntario hasta que logra configurar su brújula personal en el mapa de valores de la entidad, un mapa compartido por todos. Poner más acento en las tareas al comienzo y a medida que el voluntariado adquiere autonomía, poner más acento en la relación personal y en los valores que nos mueven. Y utilizar bien nuestro imán de la influencia: saber atraer con los comportamientos receptivos y saber inspirar con los comportamientos expresivos. Aprenderemos a remar junto a nuestros voluntarios y a enfocar cada tarea compartida con un horizonte de sentido.

Dedo CORAZÓN: Motivación de Logro y Proactiva.

Motivar es propio del “espíritu marinero” que implica salir de nuestra zona de confort y navegar hacia horizontes y objetivos o logros alcanzables, con una hoja de ruta común. Pero la motivación tiene algunos enemigos que es preciso detectar y aprender a vencer o evitar: absentismo emocional, despersonalización, o falta de sentido-propósito vital. Motivar es facilitar con nuestro comportamiento que el otro pueda satisfacer sus necesidades de orden superior en la escala de Maslow: afecto, autoestima y realización personal. Aprenderemos las claves de la motivación proactiva y de logro en el día a día con nuestros voluntarios.

Dedo ANULAR: Compromiso con la Misión.

El compromiso es lo que sostiene a la motivación cuando se ve amenazada por condiciones desfavorables. Los jugadores de basket se unen dos dedos con esparadrapo cuando uno de ellos se debilita por un golpe o traumatismo. Los compromisos y alianzas se “sellan” con gestos y con anclas emocionales, por eso es importante la dimensión celebrativa y el reconocimiento del voluntariado. El compromiso es una actitud que se va construyendo día a día: no es lo mismo hacer voluntariado que ser voluntario. Aprenderemos las claves para fortalecer nuestro propio compromiso con la entidad y el de nuestros voluntarios.

Dedo MEÑIQUE: Cooperación Constructiva.

Cooperar es construir algo que tenga sentido y valor con diferentes piezas, es una diversidad inclusiva. El voluntariado es un ingrediente de sentido y de cooperación clave en las entidades humanitarias y prosociales. La cooperación es constructiva y es eficaz cuando se hace desde las fortalezas que tienen los diversos actores. Cuando nos enfocamos en las debilidades de forma preferente, las relaciones se deterioran y los equipos se desintegran. Aprenderemos a cooperar identificando e integrando las inteligencias y capacidades diversas en torno a un objetivo.

¿Puede este taller servir para directivos, coaching y acompañamiento de personas en general? Por supuesto, las herramientas son las mismas, y la metáfora de "Mano a mano con tus ..." (empleados, clientes, alumnos ...) creo que lo dice todo.